El verano, tiempo de chicharras y sandías
Por Juan Antonio Alberto- En un mundo globalizado, donde la tecnología es parte de nuestro cotidiano existir, donde la cultura se ha vuelto cosmopolita y se van perdiendo las ricas costumbres regionales… subsisten aún en la memoria de los mayores, dichos y hechos de nuestra niñez pueblerina, donde todo transcurría más lenta y plácidamente. Seguro que muchos, al ver sandias en las góndolas de supermercados, en las fruterías o en puestos callejeros, recordaran la famosa frase “Verano tiempo de chicharras y sandías”.
Frase popular que seguro nos permitirá evocar cientos de recuerdos, mitos y leyendas. Por un lado sobre el ensordecedor chirrido de las cigarras o chicharras en las calurosas siestas y tardecitas locales, sus lazos profundos con tradiciones nativas, y por otro- sobre la apetecible fruta, cómo y cuándo comerla, los cuidados, leyendas y prejuicios populares a la hora de deleitarse con su jugosa y dulce pulpa.

Las cigarras o chicharras. Insectos cantores
Las “cigarras, chicharras o coyuyos”, o cícadas en su etapa de ninfal, son insectos robustos, característicos de las regiones cálidas y templadas del mundo, presentes en todos los continentes, con excepción del antártico. Los tres nombres son denominaciones vulgares de las distintas especies que pertenecen a la Familia Cicadidae, del orden Hemiptera. Se reconocen por su agudo canto, producto de unos órganos o aparato estridulatorio situado en los costados del primer segmento abdominal, que consta de membranas quitinosas llamadas timbales y de sacos con aire que funcionan como cajas de resonancia, emitiendo cada especie un sonido propio característico, motivo por el cual Latreillé en 1825 acuñó el término “stridulantes” para reconocerlos especialmente. Por su parte, los órganos auditivos se hallan ubicados en el tórax.
Tienen en la cabeza tres pequeños ojos simples u ocelos muy separados y dos antenas que de igual forma las ayudan a captar lo que sucede a su alrededor. Poseen cuatro alas transparentes o translúcidas. Las alas anteriores son grandes y muy visibles, mientras las posteriores son más pequeñas y quedan ocultas cuando no está volando. Los dos pares de alas son membranosos, en su mayor parte translúcidas y adornan a la chicharra con destellos brillantes cuando el sol las ilumina. Con las alas las chicharras pueden llegar a todas las ramitas que desean, viajando de árbol en árbol, jugando a esquivar las hojas. Son insectos que viven en los árboles llamándoselo por eso arborícola, pero también los podemos ver en plantas herbáceas. Cuando se posan en un tronco pueden sujetarse firmemente con sus seis patas. Así, desde el interior de la copa de los árboles observan con sus grandes y salientes ojos compuestos el movimiento del follaje y a los visitantes que llegan a descansar entre las sombras.

Existen más de 1.500 especies de chicharras y no son consideradas una plaga, aunque docenas de ellas pueden congregarse en espacios pequeños como huecos de árboles. Miden entre 15 y 65 milímetros de largo. Poseen un “pico” largo para alimentarse de savia de los árboles y otras plantas, su único alimento, tanto en adultos como en juveniles. Este aparato bucal está formado por piezas bucales modificas llamadas estiletes. En la cabeza hay una zona hinchada que alberga internamente los estiletes enrollados.
Externamente, continuando la porción hinchada de la cabeza, se observa un pico largo que lleva y conduce estos estiletes cuando son extendidos para atravesar los tejidos vegetales de plantas leñosas y herbáceas. Pocas especies constituyen un daño económico.
Las chicharras son animales tan inofensivos como bonitos, que nos invitan a admirarlos entre las manos cuando uno de ellos se topa con nuestros pasos, ya que su cuerpo macizo está vivamente coloreado con mezclas de amarillo, verde, naranja, rojo, negro y pardo. Tal juego de colores junto a la lentitud de sus movimientos les permite permanecer inadvertidas entre las hojas de los árboles donde viven.
El canto de la cigarra
El canto distintivo de las chicharras es entonado por los machos para atraer a las hembras. Aunque a los oídos humanos este sonido parezca siempre el mismo, lo cierto es que emplean diferentes tonos para expresar alarma o para atraer a las hembras. Cada especie tiene su sonido particular, siendo uno de los ruidos más potentes del reino animal.
Su canto estridente aumenta hasta transformarse en un zumbido fastidioso cuando es suscitado a la vez por cientos de estos insectos. Eligen hacerse escuchar especialmente a la siesta y por ello la cigarra o chicharra, como se le dice en la zona, no pasa inadvertida durante el verano y sólo es interrumpida por las tormentas o la llegada del frío.
Las sandías, dulce tentación veraniega La sandía, melón de agua, patilla o melancia, es una fruta dulce altamente hidratante y refrescante originaria de África cuyo consumo y cultivo está muy extendido por todo el mundo. Es una fruta muy típica del verano junto con el melón. La sandía es una de las frutas con mayor contenido en agua (más de un 90%) y es muy baja en calorías (unas 25 por 100 gr). Durante el verano, su temporada, no nos puede faltar por los excelentes beneficios que nos ofrece para nuestra salud. Es una fruta de la familia Cucurbitaceae (como los pepinos, melones, zapallos, calabaza y planta del mate-cuyo fruto es el recipiente natural original). La sandía es originaria de África, pero tiene una gran presencia y difusión en Asia. Hoy en día se cultiva de manera extendida por todo el mundo debido a su fruto, un pepónide de enorme tamaño —el récord entre las verduras fue una sandía de 122 kg.
Características sobresalientes
Es una planta herbácea de ciclo anual, trepadora o rastrera, de textura áspera, con tallos pilosos provistos de zarcillos y hojas de cinco lóbulos profundos. Las características de sus raíces se adaptan perfectamente a los climas tropicales o cálidos ya que profundizan muy poco en la tierra y se extienden a lo largo del suelo en una amplia superficie, permitiéndoles absorber con rapidez el agua de lluvia o el simple rocío de la mañana.
Las flores son amarillas, grandes y unisexuales, las femeninas tienen el gineceo con tres carpelos, y las masculinas con cinco estambres. El fruto de la planta es grande (normalmente más de 4 kilos), pepónide, carnoso y jugoso (más del 90% es agua), casi esférico, de textura lisa y sin porosidades, de color verde en dos o más tonos. La pulpa es de color rojo - por el antioxidante licopeno (también presente en los tomates), y de carne generalmente de sabor dulce (más raramente amarilla y amarga) y muy apreciada por ser refrescante y rica en agua y sales y con esa pulpa se prepara un tipo de agua fresca.
Origen y cultivo de la sandía
La sandía tiene su origen en el desierto de Kalahari en el continente africano, donde aún hoy en día crece de forma silvestre. Las sandías silvestres poseen un tamaño inferior a las cultivadas y su sabor es muy amargo por lo que no resultaba un alimento demasiado agradable. Las particularidades de la sandía hicieron que fuera una fuente de agua para los habitantes y animales de estas regiones. La sandía llegó a dulcificarse por la selección y cruces repetidos que se hicieron entre aquellas especies cultivadas que en su posterior cosecha demostraron tener mejor sabor.

Los primeros vestigios de su cultivo se encontraron concretamente en Egipto y datan del 3.000 a.C. Las fértiles márgenes del río Nilo fueron sin duda una de las zonas donde se expandió el cultivo de esta fruta, ayudando en la producción el agua del río y el clima cálido de estas latitudes. Desde aquí, ascendiendo el Nilo, llegó hasta el Mar Mediterráneo y se comercializó en los países ribereños como Italia, Grecia, o España.
Tras el descubrimiento de América fueron los pobladores europeos los que la introducirían en el Nuevo Mundo, extendiendo su cultivo por todo el continente.
Los principales productores de sandía en el mundo siguen siendo algunos de los primeros países que la cultivaron, en Europa son España, Italia y Grecia, y en Asia: China, Japón y Turquía.
Propiedades nutricionales y beneficios de la sandía

Son ricas en Vitamina A, un potente antioxidante que nos protege ante enfermedades como el cáncer. Además son ricas en Vitaminas del grupo B, imprescindibles para la correcta formación del feto, el buen funcionamiento del sistema nervioso, de los músculos o la buena salud de nuestra piel. La sandía contiene Vitamina C, que facilita la absorción del calcio, favorece la cicatrización de heridas. Además es rica en magnesio, que participa en la formación de los huesos y reduce la tensión arterial.
Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Cicadidae :: http://maikelnai.elcomercio.es/category/bichos/ :: http://www.ecured.cu/index.php/Cigarra :: http://www.nationalgeographic.es/animals/ bugs/cigarra :: http://www.ngenespanol.com/futuro-de-la-comida/15/08/25/la-sandia-y-su-historia-secreta-5-milenios-frutos-antiguedad :: https://comida.uncomo.com/ articulo/origen-e-historia-de-la-sandia-44065.html :: https://www.ecoagricultor.com/la-sandia-nos-hidrata-es-antioxidante-saciante-y-depurativa










