ResistenciaMin. 6° • Max. 17°

La historia del cañón paraguayo olvidado

¿Puede un pueblo expresar que su memoria histórica está mejor en manos de sus vencedores en una guerra que en las propias?

Al parecer sí, de acuerdo a la indignación despertada en Paraguay por lo sucedido hace poco con el cañón El Criollo. 

cañon.jpg
Esta fue una de las fotos que despertó indignación por el agravio a un símbolo de esa triste página de la historia del vecino país. Una letrina y un asentamiento en pleno centro de la capital en la plaza Mariscal Solano López.

Se cree que lo fundieron en los talleres de El Rozado, un paraje de Ybycuí, en 1867 como parte de la formidable artillería ordenada por Solano López para defender la capital cuando el destino de la Guerra de la Triple Alianza ya estaba sellado.

Antes de la guerra Solano López contrató mano de obra especializada para los importantes emprendimientos siderúrgicos que tenía el Paraguay que soñaba el presidente.

Bajo la dirección de los ingenieros ingleses, el vecino país tuvo un astillero, la primera vía férrea, una fábrica de armamento, una fundición y varios edificios públicos modernos. De esa manera se llegó a tener el know how de cómo  construir los dos cañones de mayor calibre de la historia sudamericana, torpedos, minas y corazas para buques de guerra.

Al ingeniero inglés George Thompson se le reconoce el mérito de haber hecho maquinar los grandes cañones con ánima hexagonal y no cilíndrica para aprovechar el parque secuestrado a argentinos y brasileños en diferentes batallas.

Aquellos dos grandes cañones fueron bautizados con los nombres de El Criollo y El Cristiano, el primero terminó en el Arsenal de Guerra de Argentina como parte del botín de esa vergonzosa página de nuestra historia y el segundo sigue en el Museo de Guerra de Brasil. 

cristiano.jpg
El cañón paraguayo El Cristiano sigue en el museo de historia de Río de Janeiro desde que terminó la guerra de la Triple Alianza. Hasta ahora los pedidos de Paraguay para su devolución fueron desoídos.

En una letrina

El cañón recibió su bautismo de fuego el 7 de septiembre de 1868, atacando al buque brasileño “Silvado” con sus proyectiles de 150 en una zona angosta del río Paraguay al sur de la capital.

Los brasileños no tuvieron otra alternativa para acercarse a Asunción que hacer una larga travesía por el Chaco que bordea al río Paraguay, hasta que las enormes baterías en las que confiaba Solano López fueron rodeadas y tomadas. En la actualidad, El Criollo es uno de los cañones que forman parte del monumento al mariscal López, en la Costanera asunceña y es aquí donde nos lleva esta breve reseña.

Hace un mes el periodista Andrés Colman Gutiérrez publicó una nota en el diario Última Hora, del vecino país, se titulaba “La historia en una letrina”. En ella se hacía eco de una fotografía que se viralizó en las redes sociales y lla había tomado el historiador Fabián Chamorro. La imagen mostraba a un precario asentamiento de chapas y lonas rodeando a la pieza de artillería y una letrina en pleno centro paraguayo, sostenida por una parte del cañón levantadas de apuro por damnificados por la creciente del río Paraguay.

Impacta cómo el periodista se refiere al agravio: “Hace años se exige que Brasil devuelva el célebre cañón El Cristiano, forjado con las campanas de los templos paraguayos. Uno se pregunta: ¿para qué? Allá está expuesto con mucha pompa en el Museo de Historia de Río de Janeiro. Aquí, acabaría como El Criollo”.

“Siento vergüenza ajena cada vez que amigos extranjeros me piden conocer el centro histórico de Asunción: la Catedral, el Cabildo, la plaza donde se forjó la Independencia. ¿Cómo explicarles que ese paisaje apocalíptico, que hoy parece un enorme chiquero, fue el centro de la construcción de nuestra identidad como nación?”.

Termina su nota Colman Gutiérrez con mucha racionalidad: “No me adhiero a criminalizar la pobreza. No me sumo al coro de quienes llaman prejuiciosamente haraganes y ladrones a quienes no tienen otra opción que vivir en zonas inundables. Son las víctimas de un sistema injusto y corrupto que debemos ayudar a transformar en condiciones de dignidad. Pero ni la Municipalidad ni las instituciones del Estado deberían admitir la ocupación de espacios públicos tan valiosos para el turismo y la cultura”.

El río volverá a bajar y los ribereños regresarán a sus casas. Se gastarán millones en limpieza y arreglos, hasta la próxima creciente. Es nuestro mito del eterno retorno.

Después de esta nota soldados paraguayos reubicaron a los refugiados limpiaron la plaza y el histórico cañón vuelve a lucir orgullo con su boca apuntando al río, como eterno custodio de la dignidad de un país. 

turista.jpg
La turista frente a la boca de El Criollo en el centro histórico de Asunción da una idea de las dimensiones de la enorme pieza de artillería de 10 toneladas de bronce escondida debajo de la precariedad de los refugios de inundados.

De monumentos y fundiciones

En 1901 la revista Caras y Caretas daba cuenta de la intención del gobierno argentino de fundir la enorme pieza de 10 toneladas de bronce para realizar el monumento al Cristo Redentor en el paso de Uspallata en Mendoza. Afortunadamente se consideró poco viable el traslado hasta aquella provincia y El Criollo permaneció en el Arsenal argentino hasta que en 1954 el presidente Perón ordenó que sea devuelto al pueblo paraguayo.

En cambio el cañón El Cristiano que tiene varias toneladas de bronce proveniente de los campanarios de iglesias paraguayas permanece en Brasil; la expresidenta Dilma Rouseff prometió su devolución pero el cambio de gobierno dejó la reivindicación histórica en suspenso.

Te puede interesar