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La bandera la debe llevar la agroindustria

Se cuenta que un criador de caballos compró un ejemplar de raza, pero el animal al poco tiempo se enfermó. Consultaron a un prestigioso veterinario, quien les informó: “Su caballo está con un virus, señor. Debe tomar este medicamento por tres días seguidos. Si no mejora al cabo de tres jornadas, no tendremos más remedio que sacrificarlo porque puede generar complicaciones en el resto de los animales”.

A un costado del establo, un cerdo escuchaba esa dramática conversación. Al siguiente día le dieron el medicamento al caballo y se fueron. El cerdo se le acercó y le dijo: “Fuerza, amigo caballo; levántate de ahí, si no vas a ser sacrificado”.

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Al segundo día, el caballo seguía sin levantarse. Le dieron nuevamente el medicamento y se fueron. El cerdo se acercó y le dijo: “¡Vamos mi gran amigo! Levántate, si no lo haces, vas a morir… vamos, yo te ayudo”.

Al tercer día, no había caso: el caballo seguía en el piso. Le dieron el medicamento y el veterinario dijo: “Mañana vamos a tener que sacrificarlo porque puede contagiarle el virus a los demás caballos”.

Cuando se fueron, el cerdo se acercó y le dijo: “Vamos amigo, es ahora o nunca”. ¡Ánimo... fuerza... Yo te ayudo... vamos... un, dos, tres... despacio... ya casi está... eso... eso... ahora corre despacio... más rápido... corre, sí, corre… Lo estás haciendo….venciste, campeón…”.

En eso, llega el dueño del caballo junto a su hijo y al veterinario, y ve al caballo corriendo y dice: “Es un milagro de la medicina ¡el caballo se ha curado! Tenemos que celebrar esto, inviten a todos mis amigos, vamos a matar al cerdo para festejar”.

CAMBIAR LOS ROLES

“Sin futbol podremos vivir, pero sin el campo produciendo el país no funciona”, dice una frase compartida por los distintos grupos de productores a través de Whatsapp en estos días.
La pandemia del nuevo coronavirus que deja a escalas mundiales una de las crisis más profundas de la historia, en la Argentina encuentra en el campo una oportunidad histórica de ser reconocido por la sociedad.

Ayer, en el programa que conduce Antonio Laje por A24, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, reconoció el rol del sector agropecuario en medio de esta pandemia que pone en jaque a la economía del país.

Sin embargo, la sociedad argentina y en el norte especialmente cuesta mucho que le adjudique méritos al campo. Es más, muchos nichos de pensamiento siguen sosteniendo que los productores son ricos, oligarcas y constantes demandantes de subsidios.

APORTAR CADA VEZ MÁS

El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Jorge Chemes, fue contundente al señalar que la decisión del gobierno nacional de aumentar los derechos de exportación “nos obliga a poner de nuestro bolsillo para solucionar el gasto público que, en términos simples, no es otra cosa que el resultado de las malas decisiones políticas”.

Sin rodeos, expresó de manera tajante: “Aportamos cada vez más, y sin embargo, el déficit crece y la pobreza nunca baja. Si los gobiernos no discuten las causas, la calidad y el tamaño del gasto, no habrá derechos de exportación ni impuestos que alcancen porque la cuestión de fondo es el agujero negro de la política que gasta más de lo que puede y mal”. “El problema no es el campo, es el gasto descontrolado de la política”, señaló.

El titular de CRA resaltó la preocupación por “la constante tentación de la política de explicarnos las dificultades pero eludir la autocrítica a la hora de asumir sus responsabilidades por sus malas decisiones”. “La paradoja es que con nuestro trabajo sostenemos enormes estructuras burocráticas que hasta ahora no han hecho ningún esfuerzo por ser eficientes, menos aún competitivas y menos aún generadoras de ideas para el crecimiento de la producción en cualquiera de sus segmentos”, continuó.

"El productor está esperando mejores precios"

La analista de mercados Lorena D’Ángelo explicó la situación de los precios de granos en el marco de la pandemia, la importancia del despertar de China y las expectativas para el trigo 20/21.

En la campaña 2019/20, tanto en maíz como en soja, hubo una fuerte anticipación de negocios por parte del productor. “Las mayorías de los negocios son con operaciones a fijar”, explicó la especialista Lorena D’Ángelo, según el informe semanal de compra y venta del sector exportador del Ministerio de Agricultura.

La analista de mercados evaluó la situación de los precios de granos en el marco de la pandemia de Covid-19, en un webinar virtual organizado por Matba Rofex School.

En ese sentido, explicó que en soja ya hay comercializado casi un 40% de la campaña, de los cuales un 52% de ese volumen tiene operaciones de precio todavía a fijar. En maíz ya hay negocios cercanos al 60% de la producción y del total un 42% es a fijar. En el caso del trigo hay comercializados y comprometidos casi el 90% de la cosecha y un 20% en la participación de los negocios a fijar. Todos son valores más altos que en la campaña 2018/19.

“Hoy el productor ha estado cosechando a buen ritmo, vendiendo lo nuevo de maíz, entregando soja a fijar o cubriendo compromisos anteriores y cobrando solo lo necesario”, explicó.

“Están esperando mejores precios, con pocos negocios nuevos y por el impacto que pueden tener distintas variables externas, la evolución del tipo de cambio, el impacto del coronavirus o medidas paliativas del gobierno”, agregó.

“El productor siente que hay variables externas que están impactando en su toma de decisiones. Esto se ve reflejado en la liquidación de divisas”, indicó la especialista. Por ello se explica que la liquidación de agrodólares del período entre enero y marzo del 2020 disminuyó un 16% en comparación con el año pasado.

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