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El humedal resistenciano

Agua para vivir y convivir

El manejo equilibrado del agua, cuando sobra y cuando falta, es el centro de la tesis de grado que tres jóvenes arquitectas presentaron en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Córdoba.

Por Lucho Resis

Estamos viviendo tiempos turbulentos, de crisis económicas y medioambientales, de pandemias que asolan al mundo entero, de aniquilación de la naturaleza y luchas ambientalistas, ya no por recursos naturales, sino por derechos humanos y bienes comunes. 

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El agua que inunda las calles del Gran Resistencia cada vez que llueve será concentrada por el Dique Urbano, convirtiendo el problema en solución, generando un espacio estético, productivo y de esparcimiento.

El agua es un protagonista central, como se ve en las luchas mendocina y chubutense contra la industria megaminera. Aquí en Resistencia, sin embargo, el agua es un personaje de segunda. Cobra importancia solo cuando molesta. Por eso, estas tres flamantes arquitectas decidieron idear un proyecto radical para su tesis, resolviendo las inundaciones del Gran Resistencia, y poniendo de vuelta al agua en el lugar que le corresponde.

Su idea implica cambios en gran escala. Con cada lluvia que cae sobre la ciudad, el agua representa un problema y un obstáculo para la vida cotidiana. Ellas diseñaron una infraestructura que capta rápidamente el agua en los lugares donde naturalmente se acumula en la región, luego la almacena y la conduce lentamente hacia el río. Así, el agua pasará a brindar servicios productivos, recreativos, culturales y sobre todo ecosistémicos. Suena como sueño, puede ser una hermosa realidad.

Un sistema, tres componentes

Para ordenar el proyecto y sus tres elementos principales, utilizaron la nomenclatura de los talles de ropa. El Sistema de Drenaje XL está compuesto por Jardines Pluviales (S), un Canal (M) y un Dique Urbano (L). 

Los Jardines Pluviales aprovechan los espacios degradados o en desuso, como baldíos y basurales, para construir espacios verdes semihundidos que se ubican en las zonas más bajas de cada barrio, a fin de capturar las primeras aguas de cada lluvia. Luego la conducen hacia el Canal, que corre junto a las vías del tren, desde la Ruta 11 hasta el puerto. 

En mitad de su recorrido encuentra el gran Dique Urbano, ubicado en el predio del límite Resistencia-Barranqueras que ahora pertenece al Ejército, donde el agua se acumula en tres cotas de inundación que habilitan distintas funciones del parque. No sigue su curso sin antes alimentar un sistema de humedales purificador, cisternas de almacenamiento, una planta potabilizadora, piscinas artificiales para la cría de peces, instalaciones de investigación científica, áreas acuáticas para uso deportivo y recreativo, turbinas para generar energía eléctrica, y una larga serie de etcéteras.

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Elementos del sistema pluvial Km³: 1. Jardines Pluviales. 2. Canal. 3. Dique Urbano.

Planteo del problema

Sabían que desde la arquitectura y el paisaje no podían resolver el problema, así que investigaron desde una mirada interdisciplinaria. Se comunicaron con la Administración Provincial del Agua (APA) en Resistencia, y las atendió Hugo Rohrmann —profesor de Hidrología, Riego y Drenaje de la Facultad de Ingeniería de la UNNE-, quien les brindó la información para comprender cómo funcionan las dinámicas geo-hidromorfológicas del Gran Resistencia en relación con la infraestructura hidráulica existente.

La ciudad está ubicada en la cuenca del río Paraná –la segunda más grande de Sudamérica-, sobre uno de sus afluentes, que es el Río Negro. Tiene un paisaje predominantemente horizontal, es decir, con poca inclinación, y se encuentra sobre terrazas sedimentarias que fueron depositadas por estos ríos. 

Esto significa que cuando llueve en las regiones norteñas de los ríos (Brasil, en el caso del Paraná; noroeste chaqueño, en el caso del Negro) su nivel a la altura del Gran Resistencia sube y la cuenca se inunda conduciendo el agua hacia la metrópolis. Lo que se hizo entonces fue construir un anillo de defensa que está compuesto por terraplenes y diques, cuya función es impedir el paso del agua desde los ríos hacia la ciudad. 

Con esta información volvieron a Córdoba, donde desarrollaron su tesis con el asesoramiento del ingeniero Miguel Pita, quien las ayudó a abordar el asunto para tratar de encontrar soluciones desde el campo de la ingeniería hidráulica.

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Detalle del Dique Urbano, con algunas de las instalaciones y actividades previstas: Puerto Cívico, con la Casa de Gobierno; piscinas olímpica y recreativa; centros tecnológicos para investigación; talleres sobre concientización del agua; nichos ecológicos y plantaciones de humedales.

Cómo nos inundamos

Para entender el problema de las inundaciones pluviales hay que sumar factores como el cambio climático, la ocupación, tipo y uso del suelo, que afectan notablemente el coeficiente de escorrentía de las lluvias (la relación entre la cantidad de agua que cae y la cantidad de agua que permanece y corre por la superficie). Y hay que agregar que el sistema pluvial de la ciudad, hecho para evitar inundaciones producto de las subidas de los ríos, al mismo tiempo evita que salga el agua que cae en la ciudad, provocando inundaciones. La solución es el problema.

La expansión urbana desmedida, formal e informal, también juega su parte. Construyendo en territorios bajos, naturalmente inundables, se impermeabiliza la superficie impidiendo la absorción del agua que cae. En algunos casos, inclusive, se rellenan los desniveles destruyendo el ecosistema, lo que impide el natural funcionamiento del territorio para lidiar con sus aguas. Un caso ejemplar de esto es el Shopping Sarmiento, construido sobre un humedal rellenado, pero hay muchísimos otros.

Otro factor importante, como también viene señalando desde hace un tiempo la asamblea local Somos Monte Chaco, son los desmontes en el Impenetrable y en el Amazonas. Al sacar enormes cantidades de material vegetal, que es la herramienta de la naturaleza para contener las precipitaciones, se logra que corra más agua y más rápido. Eso daña los suelos, aumenta el nivel de los ríos, y como efecto último, inunda las ciudades, incluso aunque las lluvias no sean muy considerables.

Los gobiernos tienden a no invertir en este tipo de infraestructuras porque tardan mucho tiempo en hacerse, son grandes y costosas, y “no se ven”, así que no son muy útiles para obtener beneficios clientelistas.

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Detalle del Canal. Transcurrirá junto a las vías del tren, aportando un entorno natural para la distención de toda la población del Gran Resistencia. En sus momentos de cota máxima permitirá la navegación con botes y kayaks.

La propuesta

Lidiar con el problema de las inundaciones pluviales, resignificar el agua en lo material y en lo simbólico, ponerla en valor. Devolver al territorio los humedales extirpados, devolver al agua su dignidad. Devolver a la naturaleza lo que es suyo, y devolver la gente a la naturaleza.

Las chicas no hablan a boca de jarro, hicieron un trabajo imponente. Analizaron las características del territorio y aprovecharon la infraestructura existente para diseñar un sistema integral, que combina ingeniería, sociología, política, arquitectura, paisajismo y otras disciplinas, para dar respuesta a un problema, pero también para implementar lo que ya existe. 

Esta era una zona de pantanos, esteros y humedales antes de la conquista expoliadora. La propuesta no es otra que devolver al territorio su hábitat natural, implementado en función de la organización urbana.

Hasta ahora prácticamente todos los sistemas pluviales que existen están hechos de hormigón, por tanto son impermeables, y su función primera y última es conducir el agua fuera del territorio de interés. No importa adónde, pero fuera. 

A estas tecnologías se las denomina “duras”. Así que la propuesta de las chicas es el uso de tecnologías “blandas”: permeables, combinadas con materiales vegetales y elementos naturales; cambiar la perspectiva y otorgar al sistema la función de retrasar y contener el agua, no despacharla como un paquete indeseable. Así como la naturaleza lo hacía antes de que aquí hubiera una ciudad. Así como lo ha hecho siempre.

Esta obra sí se puede ver, conlleva un gran trabajo paisajístico y urbanístico, con elementos que funcionan no solo a nivel operativo, sino estético. Devolviendo los ecosistemas nativos al territorio cubierto por la ciudad, el sistema proveerá de múltiples beneficios a toda la región. El sistema de humedales contribuirá a regular los ciclos de lluvias y climáticos en general, reteniendo e infiltrando muchísima agua en el suelo, restituyendo la flora y fauna nativa, sirviendo de nicho ecológico integrado a la ciudad. Otro beneficio considerable será la regulación de las temperaturas extremas, aliviando grandemente a la población en los tiempos más duros.

La propuesta radica en cambiar la manera de pensar de una sociedad entera: que la lluvia nos dé alegría y no pesar. La inundación de la ciudad va a ser un elemento positivo, de aprovechamiento cultural, económico y social, de esparcimiento y recreación.

Jardines pluviales

Identificaron para esto las zonas deprimidas y espacios desaprovechados para ubicar sus Jardines Pluviales, que básicamente son plazas inundables que se forestarán con especies nativas de nuestros humedales y bosques. Al llover, se inundarán brevemente, aportando al conjunto de la población la posibilidad de tener un acercamiento con el ecosistema nativo, a la vuelta de la esquina de casa.

El Canal

Desde los Jardines el agua será conducida (por gravedad o por bombas) hacia el Canal. Este se ubicará en el espacio verde que acompaña a las vías del tren en todo su recorrido, excavado y diseñado de manera estética y funcional. Un enorme humedal que atravesará la región de forma lineal, y en los momentos de mayor inundación permitirá la navegación con botes y kayaks. Cuando no llueva, será un gran espacio verde para el descanso y la interacción social.

El Dique

Finalmente, el elemento más contundente, el gran Dique Urbano. Las autoras vieron que el predio militar está física y socialmente deprimido. Hundido en la tierra y rodeado de barrios marginales, parece una metáfora de la vida real. Hace poco fue escenario de cruentas batallas entre las fuerzas del orden y personas sin hogar.

Las chicas lo quieren para poner en valor el agua y la región, aprovechando que es un ex-humedal, que está ubicado en un lugar estratégico, y que siempre se inunda. De esta manera logran varias funciones con un solo trabajo, ya que de todos los beneficios, uno sustancial será la conectividad urbana: vinculará dos areas actualmente distantes y divididas, que son Barranqueras y Resistencia, convirtiendo su frontera en centro de reunión.

Allí almacenarán el 90% del agua de escorrentía de la ciudad. Es un montón, no pregunten cuánta. La herramienta para hacer esto es un dique, elemento estructural cuya función es reducir el flujo, hacer que el agua que sale corra más lento que el agua que entra. 

De esta manera, cuando llueva el parque se inundará, generará fluctuaciones apreciables en el paisaje, acompañará el clima y las temporadas. Por ejemplo ahora, que el Paraná está bajísimo y además hay sequía, el Dique Urbano sería un parque común, como el de la Democracia. En enero de 2019, el parque hubiera sido, en cambio, una laguna artificial de un kilómetro cuadrado.

Ecoesparcimiento

El agua de esta laguna constituirá un elemento de esparcimiento y aprovechamiento deportivo, ya que será agua limpia, purificada por un sistema artificial de humedales, hecho con plantas nativas, palustres y de ribera, que purificarán el agua en su tránsito por el Dique. Aquí la gente podrá darse un respiro, un chapuzón o simplemente refrescarse. Se podrá practicar nado y remo, avistar aves, o simplemente juntarse con amigos.

El agua también será almacenada para su potabilización, para aliviar el estrés hídrico, para generar energía eléctrica y, entre otras cosas y por dar solo un ejemplo funcional, podrá abastecer a las autobombas cuando lo necesiten.

Devolver a la gente y al territorio un hábitat de calidad, un hábitat como la gente. Dejar de vivir una fantasía industrial de césped y palmeras exóticas, vivir la vida real y autóctona, con sequías y época de lluvias, con sotobosques y humedales. 

La frutilla de la torta: el Puerto Cívico. Ellas piensan relocalizar la Casa de Gobierno y oficinas administrativas dentro del Dique Urbano. Así, cuando la ciudad se inunde, los primeros en sentirlo serán los propios gobernantes. Eso los ayudará a asumir de una buena vez el compromiso social de velar, ante todo, por los intereses del común de la gente.

Las arquitectas

María Rosario Ruiz Cabello: resistenciana, tiene 24 años, se graduó en la facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba, donde vive desde hace 6 años. Trabaja en temas de urbanismo, paisajismo y en estrecha relación con la hidrografía del territorio, en busca de culturas más resilientes. 

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De izquierda a derecha, las arquitectas Gimena Ailén Ponce Abba, María Rosario Ruiz Cabello y María Florencia Ruiz Cabello.

Maria Florencia Ruiz Cabello: resistenciana, tiene 24 años, es arquitecta recibida de la facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba, donde vive actualmente. Explora la interrelación entre sociedades contemporáneas y territorios en constantes cambios, desde una mirada inter-disciplinaria con foco en el paisaje urbano.

Gimena Ailén Ponce Abba: pampeana, de 24 años, es arquitecta egresada de la Universidad Nacional de Córdoba donde vive actualmente. Tiene gran interés por el diseño urbano y paisajístico con criterios sustentables.

El proyecto Km³ fue elaborado para la cátedra Arquitectura 6A, Taller Mediterráneo, dictada por el arquitecto Alejandro Cohen y los profesores Nahuel Recabarren y Cristian Nanzer, con asesoría externa del ingeniero Miguel Pita.

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