Resistencia13°Min. 9° • Max. 16°
Víctor Emilio del Río

La cara de la televisión chaqueña

Tal vez haya sido uno de los personajes más conocidos del ambiente, porque la gente lo veía en su tv. Ligado a los tres medios de comunicación más importantes—El Territorio, LT 5 Radio Chaco y Canal 9—, permanece en la memoria de todos. Y el recuerdo es una de las formas de la eternidad. - Por Roly Pérez Beveraggi

Victor Emilio Del Rio.jpg

Comenzó en LT5 Radio Chaco, leyendo el Boletín Oficial desde Casa de Gobierno. Recordaba que un amigo llamado Julio Cardozo le propuso ir a trabajar allá, y decía: "Me presenté y me tomaron en el departamento de deportes. Luego me nombraron jefe del informativo. Allí conocí a Edison Omar Rodríguez, Castrito, Cocchia, Toto Acosta… son varios. En Radio Chaco éramos… no sé cómo explicarlo. La gente iba a vernos para ver cómo éramos los que hablábamos por radio". Y continuaba: "Orlando Cocchia hacía tiras de radionovelas que tuvieron un enorme éxito en el Chaco. Yo entré cuando Noveri era el propietario y José Sobrado el administrador general. Era un tipo macanudo… En ese entonces no podías toser en la radio, ni tampoco reírte. Si lo hacías, venían del correo y te sancionaban. Eso se perdió, ahora se dice cualquier cosa y no pasa nada, se usan palabras que no se hace necesario usar. Deberían ser más educados".

De Río comenzaba muy temprano su programa "La guía oral", que se emitía a las 6.30, y como él mismo lo reconocía, leía el diario

El Territorio, cosa que después se haría costumbre en las radios locales. Me contaba: "Ahora las cosas son distintas en todos los medios. Visité hace poco una radio y quedé asombrado. Antes vos te sentabas frente a un micrófono, y hablabas y te ibas. Ahora con tanta máquina importante, el periodista pasa cada vez más desapercibido".

La televisión

"El periodista no debe ser estrella de la nota, la estrella debe ser el entrevistado". Al mismo tiempo que realizaba su actividad periodística en la radio, colaboraba en la sección deportiva de El Territorio. Pero al comenzar en Canal 9 debió renunciar a los otros medios por una cuestión de tiempo. Más todavía cuando lo nombraron jefe del Departamento Informativo, allá por la década del ´60.

Esta actividad fue la que le deparó mayores satisfacciones y lo hizo un poco protagonista de la historia: "Recuerdo entrevistas a muchas figuras. Por ejemplo a Perón, cuando vino a Resistencia y Barranqueras y era gobernador Felipe Gallardo. Con Alfonsín tuve dos o tres entrevistas, o con jefes militares, estuve en la inauguración de Fuerte Esperanza... Pero además cumplíamos muchas veces una actividad solidaria, yendo a los lugares donde se producían las noticias. Pedíamos alimentos o ropa, por ejemplo, cuando había inundaciones".


79 - Foto Periodistas  Victor Emilio Del Rio.jpg

Los elementos con los que trabajaban entonces eran verdaderamente precarios comparados con los de hoy en día. De la cámara manual separada de la grabadora y con una batería que había que llevar al hombro, había una enorme distancia a las cámaras digitales que se utilizan ahora. Sin embargo, la calidad profesional compensaba las diferencias tecnológicas. Del Río me decía: "También te cuento que no se ganaba mucho —a diferencia de lo que la gente cree—, y encima poníamos dinero para comprar elementos de trabajo. A veces teníamos que pelear mucho para que nos reconocieran algún arreglo de nuestro auto particular, que estaba al servicio del trabajo. Yo cada vez que me sentaba frente a las cámaras transpiraba sangre. Tenía un complejo de inferioridad, un miedo terrible… pero la gente cree que uno está tranquilo. Me tocó estar con Moria Casán… me quedé loco al lado de ella".

Lo de Malvinas es algo que no puede olvidarse. Lo mandó el canal, con un chofer y un camarógrafo, en camioneta hasta San Julián: "Había periodistas que no sabían qué hacer porque no pasaba nada. Entonces sacaban fotos de cañones que hacían prácticas y mandaban la información a Buenos Aires diciendo que era pleno combate. Yo creo que el periodista del interior dice la verdad. O por lo menos trata de decirla sin engañar a la comunidad. A nosotros —o a mí—, me molestaba esa mentira".

El periodismo y los periodistas

Víctor comenzó en El Territorio cuando estaba Luis Viola, y hacía "hípicas", noticias del exterior y policiales. Contaba con nostalgia de esa época: "Tuve buenos amigos allá: Reynaldo Martínez, Polo, Rodríguez, Miguel Fernández… fuimos a muchos lugares juntos, y guardo recuerdos gratos. Me enorgullece haber participado en momentos históricos de la provincia, como la inauguración del aeropuerto, la Casa de Gobierno… lugares que ahora son demasiado comunes. Ahora no puedo hablar de cierta familiaridad entre los periodistas, hay una lucha, un afán por dar una noticia. Antes había más amistad, confraternidad entre todos. Claro que la competencia siempre existió, pero a veces se llega a extremos".

En su vida no podían faltar los amigos: "Siempre me encuentro con ellos, Berneri, Yurkevich, Gerzel… Berneri merece el mayor de los reconocimientos, porque es un tipo honesto a carta cabal. Yurkevich o Viola… gente que salió de los medios sin un solo centavo. Una vez vino un periodista de Buenos Aires en una de las inundaciones, y veo que se acerca a una viejita: le da diez pesos, le dice que agarre un colchón y se meta al agua para sacarle una foto. Nosotros sólo mostrábamos el agua, la situación… entonces me acerco y le digo que esa nota no la volviera a hacer, porque no se lo íbamos a permitir. Esto es la primera vez que lo cuento. Por qué, me decía… Porque eso es abusar y mentir a la gente. Se enojaron, por supuesto".

Tal vez él no lo sepa, pero hizo y hacía. Trabajó con honestidad y solidaridad. No mintió nunca. Condenó lo que había que condenar y no traicionó los principios de su profesión. Y eso es mucho. (Reportaje del libro "Periodistas del Chaco", de Fabio Javier Echarri)

Crónicas de vida 

A Quique lo conocí porque éramos vecinos y fue muy amigo de mis padres. Mientras vivió su eterna amada y señora Iris, formaban una pareja inseparable y una de las más sociales de la ciudad. En el Club de Regatas era el anfitrión y maestro de ceremonias, siempre con sus dotes de gentilhombre y la muy buena dicción para decir las palabras justas y en el momento adecuado. En una de las últimas charlas que tuvimos me decía que me había olvidado de nombrarlo en mi libro anterior, "Mi Gran Resistencia", y era verdad, como me ocurrió con muchos. Le contaba que tenía un lugar para él en "Resistencianos, personajes de la ciudad". Lamentablemente no lo vio, porque se fue antes. Igualmente, aquí está mi recuerdo para mi amigo Quique.

Te puede interesar