El recurso más valioso
¿Cuál es el recurso más valioso que puede tener una sociedad?
De la larga lista de elementos y circunstancias que intervienen en la construcción y el desarrollo armónico de una comunidad, lo más importante es, sin dudas, la confianza que depositamos en los intercambios que se dan tanto a nivel individual, como en los planos institucional, económico y político.
Se afirma que el recurrente problema de disponibilidad de divisas que enfrenta la economía nacional es una de las principales causas de la falta de crecimiento. En ese sentido, también se anota entre los dramas la cuestión del gasto público. Pero más allá de las discusiones que se generan en torno a estos dos asuntos, hay algo sobre lo que se reflexiona poco y es la falta de confianza que una importante porción de la población tiene en el país. Así lo demuestran los últimos datos que aportan las declaraciones juradas que presentaron ante la Administración Federal de Ingresos Públicos los argentinos que tienen dinero declarado, es decir en el sistema formal, en el exterior: ¡368 mil millones de dólares! Sí, leyó bien. Eso representa el máximo histórico del dinero colocado en el exterior -mayormente en Estados Unidos- de ciudadanos argentinos, a través de depósitos de billetes en el sistema bancario extranjero, propiedades en otros países y también acciones. Sería largo enumerar las razones que explican ese fenómeno, pero se podría sintetizar en una sola: quienes tienen semejante capacidad de ahorro (equivalente a diez veces lo que valen todas las empresas nacionales juntas) no confían en el sistema bancario y financiero argentino y temen que la inestabilidad crónica de la economía nacional les arrebate esos beneficios. En la Argentina no hay problema de dinero, hay problema de confianza, repiten economistas que se ubican a un lado y otro de la línea ideológica imaginaria que se ha trazado para tratar de explicar lo que, visto desde afuera, resulta inexplicable. Entonces, lo que ocurre es que persiste un problema de credibilidad y confianza en nuestra sociedad que ha atravesado gobiernos de uno y otro signo político.
El prestigioso historiador israelí Yuval Noah Harari, conocido por estudiar los factores que fueron determinantes en la evolución y que permitieron a los seres humanos llegar al siglo XXI con avances extraordinarios en distintos campos del saber, llegó a la conclusión que la humanidad ha logrado superar los más difíciles desafíos gracias, principalmente, a la confianza. "Es, sin dudas, el recurso más valioso", afirma. Según el historiador, la confianza dio lugar a la cooperación entre seres humanos que pronto comprobaron las ventajas que ofrece la predisposición para emprender algo juntos. Dicho de otro modo, el Homo sapiens logró dominar el mundo porque fue el único animal capaz de cooperar en forma flexible en gran número. Harari cita como ejemplo el uso del dinero, señalando que se trata, básicamente, de un sistema basado en la confianza. Es decir, dadas ciertas circunstancias la gente se pone de acuerdo para creer que ese papel que recibe como parte de pago por un trabajo que llevó a cabo, tiene cierto valor. La confianza, entonces, es un pilar fundamental para el funcionamiento de la sociedad. También lo es, por supuesto, para la marcha de la economía.
Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo también reconocen el rol que desempeña la credibilidad en una comunidad. En un documento titulado "El papel de la confianza en la elusiva búsqueda del crecimiento económico", de los economistas Carlos Scartascini y Joanna Valle, se observa que "un elemento que necesita urgentemente más atención es la enorme y crónica falta de confianza que existe en América Latina y el Caribe, no solo entre los ciudadanos y las instituciones gubernamentales, sino entre los ciudadanos entre sí". Según esa publicación, la confianza es el eje de cualquier sistema económico eficiente, ya que "facilita las transacciones entre individuos, empresas y gobiernos; impulsa la inversión y la innovación; permite la formulación de políticas eficaces; y genera un mayor crecimiento". La publicación remarca la necesidad de encontrar formas de restaurar la confianza en los países de la región, y propone para ello mejorar la transparencia empresarial y gubernamental y crear oportunidades de interacción ciudadana. Habrá que poner más énfasis en estos temas y, al mismo tiempo, fortalecer vínculos para recuperar la base de cohesión social tan necesaria que es la confianza.











