Heinkel Kabine, el alemán industria argentina
Terminada la Segunda Guerra Mundial, a las empresas alemanas se les prohibió fabricar material bélico, por lo que debieron buscar nuevos horizontes. Heinkel, fabricante de aviones, debió reinventarse y apuntó hacia las bicicletas y las motonetas.

En 1953, la aparición del italiano Isetta, motivó a la empresa alemana a diseñar un competidor directo.
El Heinkel Kabine contaba con un diseño más armonioso y pesaba cien kilos menos que el Isetta, por lo que era bastante más ágil. Sin embargo, BMW, que fabricaba el Isetta bajo licencia ISO, inicio acciones legales contra Heinkel por la similitud en el diseño y ganó.
De esta forma, Heinkel no pudo continuar fabricando el Kabine en territorio alemán a partir de 1958, por lo que llevó su producción al Reino Unido y a Argentina (bajo licencia por Los Cedros), donde se fabricó hasta 1965 y 1963 respectivamente.
Los Cedros S.A

Heinkel experimentó la fabricación del microauto en Argentina, antes de vender los derechos a Irlanda. La empresa montada en Don Torcuato, Los Cedros S.A.C.I.F, en ese momento representante de Studebaker, fabricó casi tres mil unidades en nuestro país. En 1960 entraron al mercado las versiones Pick-Up y también hubo convertibles y en 1963 se produjo una fusión con Isard Argentina, hallada en General Pacheco, Buenos Aires.
Según la revista Parabrisas de 1961, el Heinkel estaba cotizado entre $105.000 y $120.000, y para ese momento llevaba concretadas más de 100.000 ventas.
Mecánica

Con motor propio de la marca de 200cc que tenía una relación de compresión de 7,5:1 y 10 CV como potencia el autito se desempeñaba muy bien, ya que se beneficiaba del menor peso lo que lo hacia superior al Isetta. Entre otros detalles, poseía un carburador Pallas 22/158, el tanque de nafta tenía capacidad de 17 litros de nafta común. El generador eléctrico es el reconocido Dínamo 12 V y la tracción era trasera. A diferencia de la suspensión delantera (Du bonet), la trasera es de brazos oscilantes.
El modelo fabricado en Argentina, el 154,podía recorrer una distancia de 100 kilómetros con poco más de 3,5 litros de nafta, a un consumo promedio de 28 kilómetros por litro.

Con un tanque de combustible de 16,9 litros lograba una autonomía de aproximadamente 480 kilómetros. Teniendo en cuenta que se trataba de un automóvil urbano, su velocidad máxima de 90 km/h era más que satisfactoria.






