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Futura crisis en el estacionamiento

Reservado para nadie

Ya toda la ciudad tiene todos los cordones del pavimento (muchos rotos, desaparecidos y nunca reparados o repuestos, lamentablemente) y las calzadas del Casco central demarcadas como futuras unidades de cobro por estacionamiento.

El sistema debe servir para darles plazos de ocupación y fluidez de renovación a las unidades automotrices que, por la actividad urbana, necesitan desplazarse y estacionar en las áreas centrales y/o de mayor concentración comerciales, administrativas o de servicios, siendo su fin instrumental y secundario, la recaudación emergente. 

El supuesto básico es ayudar a la cómoda, ágil y segura circulación del tránsito vehicular y el estacionamiento, imponiendo límites de tiempo de ocupación, sobre todo en los horarios de actividad de estos equipamientos. 

De más está decir que es absolutamente innecesario, brutalmente incómodo y racionalmente injustificado, imponerlo en las áreas exclusivamente residenciales, donde el conflicto de uso intensivo del estacionamiento no existe, salvo que solo se busque recaudar a "como dé lugar". 

La actual propuesta "todo terreno" del Municipio se encuentra con problemas que en sí mismo el programa no lo podrá resolver. 

Propondrán parches seguramente, que complicarán fuertemente el programa. 

Estoy exponiendo el ejemplo mayúsculo (que corre el peligro de convertirse en problemón) es la discusión que sobreviene con los frentistas en las áreas centrales o de mayor concentración de actividades urbanas (incluidas las habitacionales). 

¿Hay derecho de que el frentista se"apropie"aunque sea temporalmente de su frente de la calzada, en las áreas de concentración de actividades urbanas? 

No, no lo hay, y no debe confundirse esa falsa prerrogativa con un derecho; el Municipio puede administrar este uso, el estacionamiento medido es el ejemplo. 

Es de perogrullo decir que la ciudad es de todos, lo son sus calles, las veredas y el enorme espacio no edificado y tomado como"pulmón" forestado y parquizado que suma hasta nuestros patios y jardines, como"espacio libre urbano". 

Los frentistas tienen la obligación indiscutible de construir y conservar la vereda en condiciones reglamentarias, no tienen derecho a ocuparla permanentemente con nada. 

Ni coches, ni heladeras, ni bancos de consumo barista, ni motos, ni basureros, ni exposición de frutas y verduras, objetos de venta comercial, ni carteles de publicidad, sobre la franja peatonal o de ascenso y descenso sobre el cordón. 

En acuerdo con las autoridades municipales pueden explotar su creatividad en la obligada forestación y la abierta jardinización reglamentada en altura, de los parterres que les corresponden.

Si suponemos factible el falso derecho –aunque sea temporal de los frentistas en las áreas centrales o de concentración de actividades–  podemos hacer una suposición:  en una cuadra con cuatro edificios en propiedad horizontal, sumaremos cuarenta o más "frentistas", lo cual nos insumiría un "falso derecho" de ocupar ciencuenta lugares, más los edificios cercanos y los de la otra cuadra y los de las manzanas de al lado… es algo dramático de solo suponerlo.

Algunos edificios —no los más viejos — tienen algunos garajes, pero no de todos sus"frentistas". 

Hay que decir que siempre los desarrolladores inmobiliarios y condescendientes colegas combatieron esta exigencia para disminuirla o eliminarla, cuando en realidad con un costo ínfimo se protegían valiosas unidades automotrices, dentro del predio, con mínimo impacto en la financiación de las unidades.

En una nota anterior hice mención acerca de que las cocheras o garajes, son muy importantes porque además son"urbanamente" convenientes. 

Desahogan fuertemente el estacionamiento fuera del horario comercial y nocturno que nos da mayor seguridad resultante y comodidad de eficiente limpieza de calles y aceras. 

Voy a insistir: cobrar a todos, frentistas o visitantes, vecinos o lejanos, sin excepciones. Salvo las contempladas para discapacitados transportados, apeos de vehículos de transporte público (taxis o remis), paradas de micros, apeos en hoteles y sanatorios. 

¡No hay estacionamiento reservado para nadie!

Pero es importante la gratificación mayor: 

- Bonificar al propietario o locatario de la cochera en el pago anual de su patente y que (por ejemplo) durante cuatro años no se le cobrara el impuesto inmobiliario por la superficie propia de su cochera, ya sea en edificio individual o colectivo. 

- Modificar los requisitos de los edificios en propiedad horizontal, exigir el máximo posible según las zonas de la ciudad. 

El que provea una cochera para cada unidad, solo pagará el 50 % del derecho de construcción, el que provea del 99 al 80% solo pagará el 80 % del derecho de construcción. 

Todas las cocheras dentro del predio y bajo techo. Venta de la cochera unida a la unidad de pertenencia. 

- Señalizar profusamente los espacios reservados a discapacitados, (como hay pocos y varios usuarios superpuestos indicar en cada uno los dos más próximos) los apeos para taxis y remises, las paradas con postes indicadores de líneas, los apeos en hoteles y sanatorios.

Los frentistas con vehículos son ciudadanos comunes como los peatones. 

Pero la racionalidad de los planificadores urbanos del municipio no debe cegarse ante la "presión" recaudatoria.

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