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Primera encuesta nacional

La condena a CFK y la grieta en la percepción de la Justicia

Una encuesta de Zuban Córdoba revela una polarización extrema en la opinión pública y abre interrogantes sobre el rumbo del gobierno y las estrategias del peronismo.

   La reciente condena a Cristina Fernández de Kirchner encendió una chispa en el ya polarizado escenario político. Una encuesta nacional realizada por la consultora Zuban Córdoba, dirigida por Gustavo Córdoba y Paola Zuban, pone en cifras lo que ya se percibía en la calle y en redes sociales: la sociedad está partida en dos mitades casi irreconciliables.

   Según el relevamiento, el 53% de los encuestados considera a la expresidenta culpable, mientras que un 40,8% la declara inocente. Apenas un 6,2% admite no tener una opinión formada, lo que revela un clima de "polarización absoluta", en palabras del propio Córdoba.

¿Justicia legítima o politizada?

   Más allá de las cifras sobre la culpabilidad de CFK, el dato más inquietante para el sistema institucional argentino es el extendido escepticismo respecto a la Justicia. El 64% de los consultados cree que "no somos todos iguales ante la ley" y el 62% avalaría un sistema de elección popular de jueces, al estilo mexicano.

   Gustavo Córdoba fue tajante: "La Justicia juega a ser política", reflejando un clima de sospecha hacia el accionar de la Corte Suprema y el proceso judicial contra la vicepresidenta. La credibilidad del Poder Judicial aparece profundamente erosionada, en un contexto donde la demanda de Justicia convive con el descrédito hacia quienes deben impartirla.

La polarización como patrón electoral

   La investigación también expone una correspondencia directa entre la mirada sobre la condena y la identidad política del votante. Los seguidores de Javier Milei condenan casi unánimemente a CFK (95%), mientras que los de Sergio Massa tienden masivamente a absolverla (87%). "El votante de Massa en el balotaje la absuelve y el de Milei la condena. Así está la Argentina hoy: dividida prácticamente en dos partes según la pregunta que se haga", resume Córdoba.

   Esta grieta no solo condiciona el debate público, sino también las posibles estrategias electorales de cara a 2025.

Un gobierno desorientado

   El informe de Zuban Córdoba también retrata a un gobierno sin brújula. Según el análisis, el oficialismo no solo no anticipó la condena a CFK, sino que se muestra desarticulado para procesar sus consecuencias. Córdoba advierte que "esto que está pasando hoy en Argentina no está pasando por el gobierno", que parece más espectador que protagonista.

   La única reacción oficial reseñada —"esto con el hijo no pasaba"— fue calificada como "una confesión de parte muy, muy grave", y alimenta la idea de un cogobierno entre la Justicia y el oficialismo de Milei. La ausencia de una hoja de ruta política clara en medio de una crisis institucional refuerza la percepción de debilidad del Ejecutivo.

El peronismo ante una oportunidad inesperada

   En contraste, el peronismo podría encontrar en esta coyuntura una inesperada ventaja táctica. La condena a CFK, lejos de marginarla del escenario, podría devolverle centralidad al permitirle jugar un rol articulador sin necesidad de ser candidata. Córdoba sugiere que esta situación podría desactivar internas clave —como la de Axel Kicillof con la propia CFK— y facilitar la unificación de fechas electorales en la provincia de Buenos Aires con las nacionales.

   "La Justicia le brindó al peronismo una centralidad que no tenía", sostiene Córdoba, y proyecta que el movimiento podría reordenarse rápidamente alrededor de un nuevo liderazgo o estrategia, capitalizando el efecto simbólico de la condena.

¿Y ahora qué?

   De cara al futuro inmediato, el estudio recomienda seguir de cerca la evolución de la opinión pública, especialmente en lo referido a la confianza en la Justicia. También señala la necesidad de monitorear los movimientos del gobierno y la oposición, en un contexto donde cualquier acción puede alterar profundamente el equilibrio político.

   La gran incógnita es si esta coyuntura abrirá un camino hacia una transformación del sistema judicial —un tema que, aunque latente, podría irrumpir en la agenda pública— o si la polarización seguirá alimentando la desconfianza y la parálisis institucional.

   En un país partido en dos narrativas irreconciliables, la condena a CFK no cierra una etapa: abre otra, tan incierta como decisiva.

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