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El grito que nos merecíamos

El Chaco es una provincia a la que el resto del país ve, en general, como la jurisdicción que simboliza la pobreza y el atraso en una nación marcada, justamente, por la pobreza y el atraso. Aquí se dan los peores índices de condiciones de vida de la población, la infancia y la adolescencia más sumergidas en la insatisfacción de sus necesidades básicas, la peor calidad educativa, los niveles más altos de empleo en negro y los salarios más bajos. La confluencia de muchos males, como resultado de políticas nacionales y locales inconsistentes, que tuvieron escasas pausas de compromiso con el bien común y razonabilidad.

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Amelia Knaus, una ciudadana común que se movilizó el día del veredicto en el caso Cecilia, libera la angustia de todo un pueblo en un grito a puro corazón. Un día para la historia del Chaco y del país. (Foto Fabián Maldonado).

Es, también, la tierra de una sociedad diversa, extraña, que a veces parece resignada a lo peor y a veces se muestra dispuesta a todo, cruzada por fisuras y por puentes. El Chaco de la intensa dinámica cultural, del verano impiadoso, de los periódicos batacazos electorales que desalojan a un líder, entronizan a otro y al cabo de unos años vuelven a patear al nuevo hacia el llano. Cada tanto, preferimos el riesgo de apostar a algo desconocido que persistir en el error.

Desde el fin de semana pasado, el mosaico provincial agrega una pieza más: somos el distrito argentino que fue capaz de coronar de manera ejemplar un proceso judicial que, rodeado de temores y sospechas, le puso punto final a la investigación de un crimen que concentró la atención de millones de personas en la Argentina y en todo el mundo.

De todos lados

En Norte TV, el canal de contenidos audiovisuales de NORTE, nos sorprendimos con la inmensa amplitud geográfica desde la cual llegaban mensajes, durante las horas de debate del jurado, expresando la expectativa de que se hiciera justicia en el Caso Cecilia. No solo desde las demás provincias argentinas, sino también desde Estados Unidos, toda Iberoamérica, Europa, Oceanía. 

Esa atención global no era nueva ni casual. Todas esas personas seguían el caso, en su mayoría, desde su inicio mismo, dos años y medio atrás, en junio de 2023 cuando comenzó la búsqueda de Cecilia Strzyzowski. El hilo que conectaba a todos era una palabrita simple e inmensa: justicia.

Nadie desconoce que esa espera estuvo impregnada de una fuerte sensación de desconfianza sobre cuál iba a ser el resultado del proceso. Cada movimiento de los magistrados actuantes era observado con sospechas y descreimiento. Por ejemplo cuando los fiscales decidieron cambiar el encuadramiento de la acusación a los Sena. Emerenciano, Marcela Acuña y César Sena estaban imputados como coautores del asesinato de Cecilia. Los fiscales decidieron, para sorpresa de todos, conservar la imputación de autoría solo para César, que coloca a sus padres como partícipes primarios. Fue una modificación que en la gente y en los medios se analizó como una maniobra dirigida a aliviar la situación del matrimonio piquetero y comenzar a abrirles la puerta de salida hacia la impunidad. El desenlace del sábado antepasado demostró que fue una decisión magistral. El jurado halló culpables a Emerenciano y su esposa como partícipes necesarios para que el crimen fuera cometido, pero podría haber opinado muy distinto si la hipótesis de la acusación hubiese sido que el asesinato fue ejecutado materialmente por los tres.

Ejemplar 

En una entrevista para NORTE TV, Andrés Harfuch, uno de los expertos más reconocidos en materia de juicios por jurados, dijo que el proceso concluido en el Chaco (al que le resta un último capítulo, la fijación formal de penas para los imputados hallados culpables) fue "un juicio ejemplar para toda la Argentina".

En ese diálogo con periodistas de NORTE, Harfuch se refirió también a los sectores de la magistratura y del ejercicio de la abogacía que consideran a este tipo de juicios como una suerte de degradación jurídica, una variante carente de seriedad. "Los que realmente somos poco serios somos nosotros los abogados, que hemos construido un Poder Judicial en el que no cree nadie. Un Poder Judicial cuya justicia técnica termina con los jueces destituidos porque arruinan juicios muy importantes, como lo que sucedió en San Isidro con la causa por la muerte de Diego Maradona. Tenemos juicios donde los imputados tienen 80 años y los jueces dicen que el juicio se hará una vez por semana, por zoom, y durará diez años", anotó.

En contraste, señaló que en el Chaco "en solo doce días corridos, trabajando de lunes a viernes, incluso los sábados, se alcanzó un veredicto en una de las causas más resonantes, sin ningún tipo de incidente. Juicios como estos necesitaba ver la sociedad".

Agregó un dato de contexto nada menor: "Aquí se juzgó a un grupo que en un momento dado del país tuvo un enorme poder político. Todo el pueblo piensa: esta gente siempre zafa. El sistema judicial se las rebusca para que la justicia no llegue y los casos queden impunes. Los jurados dieron un examen extraordinario ante la sociedad".

Sentido común

En estos días, analizando lo sucedido, varios observadores de este nuevo tipo de procesos destacaban que el hecho de que la culpabilidad o no culpabilidad de los imputados quede en manos de ciudadanos sin formación jurídica aporta algo que muchas veces está ausente en los tribunales técnicos: el sentido común. Harfuch, sobre ese punto, define: "El sentido común no es más que el sentido innato de equidad que tiene cualquier persona que sabe qué está mal y qué está bien".

A propósito de eso, valoró que las personas comunes que son convocadas para conformar un jurado "tienen métodos increíbles para saber quién les miente y quién no. El almacenero de a la vuelta de mi casa sabe perfectamente quién le quiere vender un buzón y quién no. No sé cómo lo hace, pero yo quiero a esa persona en mi jurado", ejemplificó.

Otra pregunta para él fue qué mirada hay en la Argentina judicial sobre nuestra provincia. "El Chaco es increíble lo que está haciendo -dijo-. Por razones que desconozco, hizo un juicio histórico para la Argentina, y no solo para la Argentina, porque ustedes no tienen idea de la repercusión mundial que tuvo este proceso. El Chaco ya tiene casi ochenta juicios por jurados realizados, y se animó a implementar el juicio por jurados en el fuero civil, que dentro de poco va a empezar a dar novedades. Por primera vez en el mundo por afuera de los países anglosajones va a haber un jurado civil, y va a ser en el Chaco".

Es que la justicia local viene dando pasos vanguardistas desde hace tiempo. Fue de las primeras en implementar en su código penal el sistema acusatorio al que mucho más tarde fueron sumándose jurisdicciones en teorías más desarrolladas y con mayores recursos. Lo mismo pasa ahora con el juicio por jurados, que rige ya desde 2015. Recientemente, el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, de orden nacional, distinguió al Ministerio Público del Chaco (es decir, a su elenco de fiscales) como el de mayor eficiencia en el esclarecimiento y condena de delitos. También distinguió al Poder Judicial del Chaco como el de menor opacidad (o mayor transparencia) del país, por los canales que ofrece de acceso a información de interés público. Insistimos: reconocimientos para la justicia del Chaco, la provincia más pobre del país.

No significa idealizarla. No todo está bien, y periódicamente surgen situaciones que hacen pensar que hay espacios en los que no todo está tan limpio. Pero a veces nos merecemos tener el buen tino de reconocer lo que va por buen rumbo. Las cosas pequeñas o grandes que nos ayudan a pensar que el mañana puede ser mejor.

Es el único poder del Estado, además, que determina sus ingresos de personal por un sistema que demanda un gigantesco esfuerzo institucional, pero le da a esas designaciones una transparencia que no ofrece ninguna otra dependencia oficial. Tampoco el Tribunal de Cuentas, que montó recienemente un dispositivo supuestamente similar pero escandaloso, salpicado por fehacientes sospechas de acomodos para familiares y amigos.

El país aplaude la manera en que esta justicia llevó adelante el proceso contra los imputados poderosos de un crimen aberrante. Somos el Chaco de las calamidades que avergüenzan, pero también éste que en esta ocasión nos permite, legítimamente, sentirnos orgullosos de estar aquí. Hay que agradecérselo a quienes aportaron para que esto fuera posible. Entre ellos, todos los jueces y fiscales que intervinieron, sus equipos de colaboradores, los superiores de todos ellos que respaldaron sus tareas y, por último, a ese jurado integrado por doce héroes cuyos rostros jamás conoceremos.  

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