Armas de letalidad reducida: uso, alcance y límites
Un análisis técnico sobre el alcance, los efectos y los protocolos de actuación requeridos para el uso de dispositivos neumáticos y electrónicos en las fuerzas de seguridad.
Las armas de letalidad reducida —frecuentemente denominadas de manera imprecisa como no letales— son dispositivos electrónicos (cinéticos, químicos, eléctricos u ópticos) diseñados para incapacitar o disuadir temporalmente a una persona, minimizando el riesgo de causar la muerte o lesiones graves permanentes.
El principal objetivo es proporcionar una alternativa segura y eficaz a las armas convencionales, minimizando el riesgo de lesiones graves o fatales, ante la eventualidad de procedimientos de las fuerzas de seguridad, cuerpos de policía y militares en operaciones de control de multitudes, detenciones y situaciones de alto riesgo donde el uso de la fuerza letal no es apropiado.
Estos dispositivos se emplean para diversas situaciones que van desde la seguridad personal hasta el control de disturbios civiles; su uso debe estar regulado por leyes y normativas que varían según el país, donde se considera la justificación del empleo. El empleo de estas armas debe ser, en primer orden, justificado y proporcionado al hecho en particular, la aplicación de un protocolo de actuación y capacitación del personal de seguridad o policial que la porta, tal como publicara la Policía y el Ministerio de Seguridad del Chaco, garantizando que se los utilice como una herramienta efectiva en forma segura.
Los dispositivos de aerosoles o sprays de pimienta y gas lacrimógeno, pistolas neumáticas Taser, pistolas y carabinas neumáticas FN 303 y bastones, se encuentran encuadrados como dispositivos de letalidad reducida. Los aerosoles contienen generalmente capsaicina, causando irritación de las mucosas y una respuesta inflamatoria, lagrimeo, tos, dificultad para respirar.
Los síntomas causados por los sprays de pimienta suelen desaparecer en unos treinta minutos, el gas lacrimógeno, por su parte, produce una irritación similar, pero suele ser más duradera y potente. mientras que los efectos de un Taser pueden durar varios segundos, porque interrumpen los circuitos nerviosos, contracciones musculares involuntarias, pérdida temporal del control corporal. Los bastones de defensa, por ejemplo, pueden ser utilizados para bloquear ataques y propinar golpes no letales.

Pistolas y carabinas FN 303
En 2021 en la Feria Internacional del Comercio de Defensa y Seguridad, la más grande y prestigiosa del mundo –DSEI–, se presentó en el mercado internacional el lanzador de municiones de letalidad reducida multipropósito, manufacturado por FN Herstal de Bélgica, identificados como FN 303 P, es una pistola de aire comprimido, en tanto el FM 303, es como una carabina de aire comprimido con miras y ergonomía moderna. Ambos funcionan con aire comprimido CO2 en pequeñas garrafas, la FN 303P dispara proyectiles hasta los 20 metros y su cargador es de 7 proyectiles, en tanto la carabina FN 303 contiene un cargador de 15 cartuchos y alcanzan los 50 metros, por consiguiente son más adecuados a mayor distancia que las táser 10 que llega a los 14 metros, contra 20 y 50 de las FN 303, resultando estas más útiles para las fuerzas de seguridad en razón a la distancia.
Los efectos de los cartuchos de 17,3mm. de las FN 303 transmiten un impacto contundente, con el impulso de aire comprimido recargable, utilizando la disuasión química de oleorresina de capsicum, que en definitiva es el principio activo del gas pimienta, conteniendo el cartucho también bismuto y cola de estabilización. El agente químico indicado se extrae de forma natural de los chiles picantes y actúa como un potente agente inflamatorio e irritante que causa ceguera temporal, tos y ardor. Existen otros tipos de cartuchos, que pueden ser utilizados con otros fines, como el marcado con pintura lavable de sujetos o vehículos en la escena del hecho.
En la actualidad, el desarrollo de armas de letalidad reducida sigue avanzando, al efecto se están explorando nuevas tecnologías, como las armas de energía dirigida, que utilizan luz láser o microondas para neutralizar a un oponente, siendo estas también consideradas de letalidad reducida, pero su uso está dirigido a las fuerzas armadas, empleadas en la actualidad en la extracción del presidente Maduro de Venezuela y guerra USA-Israel-Irán.
Sobre las pistolas táser
Son dispositivos electrónicos de control o inmovilización, popularmente se las denomina "pistolas táser", por su forma de empuñadura y de accionamiento mediante un gatillo dentro del guardamonte. Desde el punto de vista técnico o criminalístico, no son consideradas como pistolas de fuego ni revólveres, ya que no utilizan pólvora ni proyectiles balísticos, debiendo ser identificada como un arma neumática con dispositivo electrónico de proyección.
Funcionan disparando dos a diez dardos a presión según el modelo, empleando cartuchos de gas comprimido de nitrógeno, que impulsa cables de cobre que, al impactar contra el cuerpo de una persona, transmiten una descarga eléctrica de alto voltaje, generando contracciones musculares que inmovilizan temporalmente al sujeto.
La finalidad de los dispositivos electrónicos portátil Taser es la de incapacitar a una persona mediante la transmisión de una descarga eléctrica de 50.000 voltios, utilizando pequeños dardos, conectados con cables delgados que penetran hasta la ropa, que pueden alcanzar estos entre 11 y 14 metros, de acuerdo con el modelo y las circunstancias del ambiente donde se produce el disparo, con el objetivo de trasmitir una descarga eléctrica, que altera el sistema nervioso del sujeto, lo que genera como resultado una incapacitación temporal. También puede utilizarse como paralizante al aplicar con presión directamente contra el cuerpo del objetivo, administrando así la descarga eléctrica, tal como lo indica el protocolo de actuación de la fuerza de seguridad, en el uso de Taser u otros como la FN 303.
Numerosos organismos policiales a nivel internacional reportaron un éxito rotundo con el uso de Taser, al evitar el uso de fuerza letal o armas de fuego, en muchas situaciones, salvando así vidas. No caben dudas de que disponer de una herramienta de menor nivel de afectación al cuerpo humano, con el fin de controlar a personas que necesitan ser sometidas, resulta más adecuado que el uso de un arma de fuego.
Sin embargo, existe otra corriente de pensamiento sobre el uso de estos dispositivos, que contradice la afirmación de que su uso es "no letal". Las mismas remiten a que muchas de las muertes se atribuyeron a afecciones médicas preexistentes, como enfermedades cardíacas, consumo de drogas ilícitas en el momento del uso de Taser y a la propia pistola.
Al efecto, cabe preguntarse –en primer término– si el agente de seguridad puede conocer en forma anticipada estas afectaciones (resulta obvio que difícilmente pueda saber); y la segunda cuestión pasa por si el agente de seguridad debe emplear otras técnicas u otros dispositivos como armas de fuego, ante el evento inminente y, en tal caso, si esa acción no resulta de mayor peligrosidad para el cuerpo del sujeto, considerando por ejemplo el homicidio de la mujer retenida en Puerto Vilelas recientemente.
Lo que distingue a las táser es su capacidad para infligir un alto grado de dolor y sufrimiento a un sospechoso, dejando pocas marcas, a diferencia de las que dejarían un bastón o un arma de fuego. Cuando su uso resulta en la muerte, existen pruebas físicas de su mal uso, pero en casos no letales o letalidad reducida, es más difícil demostrarlo y menos aún sin pruebas, salvo que existiere un video o evidencia física, es difícil presentar cargos según los expertos del derecho.

Protocolo en el uso de armas neumáticas
Las armas neumáticas son accionadas mediante la utilización de aire comprimido –CO₂ o Nitrógeno–. Se identifican principalmente por su mecanismo de aire a presión sustituyendo a la pólvora y fulminantes, y operan mediante diversos mecanismos tales como el bombeo de un pistón de resorte o garrafas.
Tanto las táser como las FN 303 son armas de propulsión neumática, por consiguiente, ambas deben ser catalogadas armas neumáticas, con la distinción de que las táser propulsan pequeños alambres que generan descarga eléctrica y las FN 303 propulsan una sustancia química dentro de la capsula que se disipa al impacto.
Las fuerzas de seguridad son las que diariamente enfrentarán a personas agresivas, violentas u hostiles que pueden portar o no portar armas de fuego. Ante estas situaciones cuando se vuelven incontrolables, deben ser capaces de responder adecuadamente sin usar fuerza letal, permitiendo la neutralización temporal de un individuo o grupo de individuos con máxima eficacia y el menor riesgo de lesiones graves o permanentes o daños colaterales, entendiendo que los dispositivos FN 303 son más adecuados y de menor letalidad, superando en distancia y prestaciones a las táser.
Finalmente, sobre el tema en particular, en principio las armas de letalidad reducida se distinguen por su alta eficacia y menor riesgo de lesiones graves. Mientras que las armas convencionales pueden causar daños permanentes o fatales, los dispositivos de letalidad reducida, mal llamadas no letales, están diseñados y tienen como fin neutralizar temporalmente a un oponente.
Conocer la duración y la reversibilidad de los efectos, es de vital importancia de las fuerzas de seguridad u operadores, de estos tipos de dispositivos electrónicos y químicos, a efectos de evaluar el riesgo y tomar decisiones en el momento, ante una eventual afectación resultante o desencadenante de afectación cardíaca u otras. La elección del dispositivo dependerá del contexto y la amenaza específica, acorde con el protocolo de actuación que las fuerzas de seguridad deben necesariamente conocer y practicarlo.









