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Al partido le sobró un tiempo

Estudiantes aplastó a Defensa y Justicia por 3 a 0

El Pincha liquidó el pleito en el primer tiempo y goleó al Halcón en el estadio UNO. Carrillo, Piovi y Tomás Palacios, los goles. Muslera atajó un penal.

Tomás Palacios EdeLP
Tomás Palacios, autor del tercer gol de Estudiantes de La Plata.

   Estudiantes de La Plata consiguió su primera victoria en el torneo con una contundente goleada por 3 a 0 sobre Defensa y Justicia, en un encuentro disputado en el estadio UNO que dejó una huella imborrable en la memoria de sus hinchas. Un primer tiempo arrollador, con tantos de Guido Carrillo, Ezequiel Piovi y Tomás Palacios, le bastó al equipo del "Cacique" Domínguez para recuperar la tranquilidad después de un debut que había dejado más dudas que certezas. Sobre el cierre del partido, Fernando Muslera se redimió parcialmente al atajar un penal discutible, generando una ovación cerrada que retumbó en las tribunas.

   Desde el pitazo inicial, el León salió con una actitud completamente diferente a la mostrada en su presentación. El equipo entendió que debía reivindicarse ante su gente y, por eso, no dio respiro a un Halcón que llegaba golpeado. Alexis Castro estuvo a punto de abrir el marcador a los sesenta segundos, pero el grito de gol se hizo esperar apenas unos minutos. A los 8", Guido Carrillo demostró por qué es considerado un especialista en el juego aéreo: conectó un cabezazo impecable que dejó sin reacción a Borgogno, enviando el balón lejos del alcance del arquero visitante.

   La fiesta del Pincha no hizo más que empezar. Apenas cumplido el cuarto de hora inicial, el conjunto local aprovechó los desajustes defensivos del equipo de Varela. A los 16 minutos, Ezequiel Piovi pisó el área con una claridad meridiana. El volante combinó con Tomás Palacios y, tras una conducción firme, sacó un remate cruzado que se metió junto al palo derecho de Borgogno, ampliando la ventaja y desatando el delirio en la platea. Ese 2 a 0 le soltó por completo el partido al Cacique, que empezó a tejer juego con fluidez y se adueñó de la pelota, mientras Defensa y Justicia vagaba sin rumbo en el césped.

   La goleada se redondeó a los 36 minutos, cuando Tomás Palacios, casi llevándose el balón por delante en una jugada de mucho empuje, estableció el 3 a 0 definitivo en el tanteador. Con ese tanto, el León cerró un primer tiempo de altísimo vuelo, dejando la sensación de que cualquier cosa que intentara el rival sería insuficiente para frenar la maquinaria albirroja.

   Sin embargo, la historia tuvo un giro en el complemento. Defensa y Justicia salió con una ambición renovada y logró inquietar a un Estudiantes que pareció relajarse en exceso. Un error en la salida de Fernando Muslera obligó a una intervención salvadora de Benedetti, quien evitó el descuento con un cierre atento y quirúrgico sobre la línea. A los 16 minutos del segundo tiempo, Guido Carrillo volvió a probar suerte con un cabezazo potente tras un centro preciso de Tobio Burgos, pero esta vez Borgogno controló el balón con esfuerzo. Un minuto después, Fabricio Pérez armó un gran contragolpe, recorriendo muchos metros con pelota dominada, aunque su remate final careció de la fuerza y colocación necesarias para vulnerar al arquero.

   Muslera, que había tenido algunas intervenciones titubeantes que reavivaron las críticas por su floja actuación en el reciente Mundial, tuvo que soportar varios momentos de tensión. A los 26 minutos, el Cacique Domínguez movió el banco para oxigenar el equipo: ingresaron Sosa, Funes Mori, Aguirre y Neves en lugar de Tiago Palacios, Fabricio Pérez, Tomás Palacios y Alexis Castro. Más tarde, a los 33 minutos, Lucas Alario sustituyó a un desgastado Guido Carrillo, aunque el ritmo del partido ya no era el mismo y el Pincha había perdido la chispa del primer tiempo.

   La emoción más vibrante del epílogo llegó a los 41 minutos, cuando el árbitro Martínez sancionó un penal muy discutible para el conjunto visitante. Barbona tomó la responsabilidad y ejecutó con violencia, pero Muslera se lució al adivinar la dirección y desviar el remate hacia su costado derecho. La atajada generó una explosión de alivio y una sonora ovación de los hinchas locales, que aplaudieron de pie al arquero uruguayo y celebraron una victoria que, aunque no fue perfecta en el desarrollo de los noventa minutos, resulta invaluable para empezar a enderezar el rumbo en el torneo.

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