Resistencia13°Min. 9° • Max. 16°
Memorias de Resistencia

Restaurante y parrilla Las Chozas

Fue un tradicional comedor, ubicado en el Triángulo, por avenida 25 de Mayo casi ruta 11, en su calle interior, allá por los años 60, 70, 80.

Según relataba el ingeniero agrónomo Alcides Santi, uno de los dueños de Las Chozas: "El escribano Serra tenía un terreno baldío y apelando a que yo tenía muy buena relación con él, le pregunté si me lo alquilaría, y con una gran generosidad me dijo que, si me comprometía a entregárselo en caso que decidiera venderlo, me lo cedía en préstamo por todo el tiempo que transcurriera hasta ese momento".

restaurante las chozas

El ingeniero Beltramino hizo el diseño de lo que serían oficinas, sanitarios y depósito, fueron tres chozas, hechas con cañas tacuaras y techo de paja, una pared de mampostería cerraba los sanitarios y depósitos en tanto la tercera era abierta con un pequeño mostrador, completaba la construcción una gran parrilla hecha con una novedad, desconocida por entonces en esta zona, y era que en ella se podían cocinar todo tipo de carnes, embutidos y menudencias, en espadines como desde hacía mucho tiempo se lo venía haciendo en Brasil. Se sumaba a ello, la novedad del galeto, o pollo despresado también al espadín, alternado con distintas verduras y panceta.                                                                                                           

El lugar, por razones, que casi siempre existen, no tuvo larga vida, pero sí un éxito desde sus inicios. Las Chozas, tal era su nombre, tenía un servicio de calidad, buenos productos y sobre todo muy buen trato para con los clientes. Berta Varisco, repostera, preparaba unas delicias individuales que permanentemente se agotaban y que eran las preferidas de los clientes.

Continuaba el ingeniero Santi: "Una simpática etapa de la vida, que, con sus satisfacciones y problemas, templa a las personas emprendedoras y trabajadoras, en un país que en muchas ocasiones carece de este tipo de ciudadanos, por ser muchos los que en todo caso buscan una vía más rápida y tal vez menos honrada, para conseguir progresar en la vida".

Seguía relatando: "Volvíamos a casa cuando ya clareaba y nos encargábamos de las compras, del lavado de los manteles y servilletas de telas blancas, y hasta de hervir los chinchulines y tripas en olla a presión era el secreto de que fueran tan sabrosas y tiernas esas menudencias. Todo fue demasiado y nos faltó experiencia. Nos superaron las circunstancias".

Continuaba: "Recién comenzaba a construirse el pavimento de la avenida 25 de Mayo y como bien dice el refrán:"Hay que probar casi todo en esta vida, ya que hay una sola", con Noemí De Zeta (su señora) decidieron encarar muy jóvenes un emprendimiento gastronómico en la zona del Triángulo, frente a lo que es Vialidad Provincial.

Más de Memorias de Resistencia+ Ver todas
Te puede interesar