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A 30 años de una consagración histórica

"No fue campeón Resistencia, fue campeón el Chaco"

Diego Sánchez fue uno de los 12 jugadores que conquistaron hace 30 años el Campeonato Argentino de Mayores disputado en Resistencia. A días de cumplirse tres décadas de aquella noche inolvidable, recordó en NortePlay cómo se construyó aquel equipo, las claves de una consagración que todavía emociona y el básquet de una época en la que jugar el Argentino era "la mejor vidriera".

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Hay recuerdos que el paso del tiempo no consigue borrar. Hay partidos que permanecen intactos en la memoria y camisetas que, aunque hayan pasado décadas desde la última vez que se vistieron, todavía representan una parte de la identidad de quienes las llevaron.

Para Diego Sánchez, aquel recuerdo tiene nombre propio: la selección chaqueña que hace 30 años se consagró campeona argentina de mayores en una noche inolvidable en el estadio de Regatas Resistencia. El próximo 18 de agosto se cumplirán tres décadas de aquella conquista que marcó un antes y un después para el básquet chaqueño. Tres décadas de una jornada en la que el estadio quedó desbordado, miles de personas llegaron desde distintos puntos de la provincia y un grupo de 12 jugadores logró algo que hasta entonces parecía reservado para otros: convertirse en el mejor equipo del país.

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"Creo que fue la primera vez que pudimos tener la oportunidad de ser número uno en el país y estoy orgulloso de ser uno de los 12", recordó Sánchez durante una entrevista con NORTE Play. Y enseguida aparece una imagen que resume la dimensión de aquel logro: "Nunca más volví a ver a Regatas así".

Doce gladiadores

Sánchez tenía apenas 21 años cuando recibió la noticia de que podía formar parte de aquella selección. Venía de una carrera que comenzaba a tomar impulso. Había jugado en Villa San Martín, luego pasó por Córdoba de Corrientes y posteriormente por Pinedo Central. Allí, casi sin saberlo, empezó a construir el camino que lo llevaría a una de las páginas más importantes de su carrera.

Cuando apareció la preselección de 25 jugadores, la emoción pudo más que la confianza. "Cuando veo la prelista de 25 jugadores, me largué a llorar. Dije: ‘Qué difícil va a ser poder quedar en esta selección habiendo tantos buenos jugadores, yo siendo tan joven’", recordó.

Pero el entrenador tomó una decisión que terminaría siendo determinante: apostar por un grupo que comenzó a trabajar con mucha anticipación. "Fuimos una de las pocas selecciones del Campeonato Argentino que arrancó a entrenar tres meses antes", explicó.

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En pleno invierno, en el Parque 2 de Febrero, comenzaron los trabajos bajo las órdenes del preparador físico Pajarito Alfonso. Al principio eran apenas seis o siete jugadores. Pero eran los que terminarían formando parte de la base del equipo. Aquella preparación tuvo además una particularidad que hoy parece difícil de imaginar: todos eran jugadores amateurs. "Éramos todos amateur, nadie era profesional, salvo el Pato Simoni", contó Sánchez. Y justamente aquel Campeonato Argentino marcaría para él un antes y un después: "Después de ese Argentino, yo soy profesional por primera vez". Por eso no duda en definir aquella selección como su trampolín. "La selección de Chaco fue mi trampolín. Para todos, para todos", aseguró.

Un equipo sin grandes nombres, pero con grandes jugadores

Aquel plantel tenía figuras experimentadas y jóvenes que venían empujando desde atrás. El capitán era Pato Simoni, por entonces jugador de Peñarol y el único integrante del equipo que militaba en la Liga Nacional. También estaban Luis Cequeira, Marcelo Berry, Ariel Rodríguez, Marcelo Pláceres, los hermanos Corbalán, Edgardo Agudo, Miguel Cantero, Félix "Chochó" Vargas y el propio Sánchez, entre otros. "Creo que fue un equipo muy completo", recordó.

Y había una particularidad que, para Sánchez, fue fundamental: la selección no se armó mirando solamente nombres. "Fue una decisión muy acertada de la Federación no elegir por los nombres, por los Brataschuk, por los Wolkowisky, por los jugadores que nos representaban a nivel nacional, y elegirnos a nosotros".

La selección tuvo además presencia del interior chaqueño. Nueve jugadores eran de Resistencia, mientras que Agudo, Miguel Cantero y Javier Skibski, este último nacido en Villa Berthet ya radicado en la capital, completaban la representación provincial. "No era todos los jugadores de Resistencia. Creo que fue algo muy bueno, una decisión acertada", destacó.

La noche que quedó para siempre

La final frente a Santa Fe tuvo una dimensión difícil de explicar con números. El estadio de Regatas quedó colmado y se calcula que alrededor de 5.000 personas estuvieron presentes, mientras que muchos otros quedaron afuera. La selección chaqueña había llegado al partido decisivo después de una campaña que ya había generado una enorme identificación con el público.

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La mañana de la final, los jugadores incluso decidieron entrenar pese a que tenían la posibilidad de descansar. "No hicimos básquet. Hablamos del equipo, no hablamos del rival. Hablamos de nosotros", contó Sánchez.

La ansiedad crecía. A las 20, cuando llegaron al estadio, directamente no pudieron ingresar por la cantidad de público. "Tuvimos que hacer la entrada en calor afuera de la cantidad de gente que había", recordó. Y entonces llegó uno de esos momentos que quedan grabados para siempre. Faltaban tres segundos para terminar el primer tiempo. Sánchez recibió, cruzó mitad de cancha, dio un par de piques y lanzó. Triple. "Me acuerdo de meter un triple faltando tres segundos para terminar el primer tiempo", relató. La respuesta de Jorge Caballero, integrante del cuerpo técnico, también quedó guardada en su memoria: "Diego, fue el triple que los condenó". La daga.

La clave: saber qué debía hacer cada uno

Treinta años después, Sánchez no habla de aquella selección como un conjunto de individualidades. Todo lo contrario. Para él, una de las grandes claves estuvo en el trabajo del cuerpo técnico y en la distribución de roles. "Tuvimos primero un cuerpo técnico que siempre supo lo que quiso, que puso los roles en cada uno", explicó.

Marcelo Pláceres tenía mayor protagonismo ofensivo, otros tenían sus oportunidades y debían aprovecharlas. Pero había algo todavía más importante: el sacrificio.

Sánchez recuerda especialmente una situación que, según su mirada, sintetiza el espíritu de aquel grupo. El Pato Simoni había perdido a su abuelo apenas 24 horas antes de la semifinal. Sin embargo, se presentó al entrenamiento y luego jugó el partido. "Desde la cabeza del equipo ya te demostraba lo que era nuestro equipo: pura humildad, puro sacrificio", sostuvo. Ese espíritu terminó contagiando a todos. "Si no hubiesen jugado los 12 bien al básquet, Chaco no lo hubiese logrado", resumió.

La vidriera que cambió una carrera

El título también abrió puertas. Sánchez fue una de las revelaciones del torneo y aquella actuación le permitió comenzar una extensa carrera profesional. Después llegaron Española de Charata, Villa San Martín, Belgrano de Tucumán, distintos equipos de Tucumán, Unión de Santa Fe, Estudiantes de Bahía Blanca, Córdoba de Corrientes, Regatas de Corrientes, San Martín, Olimpia de Paraguay, Independiente de Tandil, Italiana, Hércules, entre otros. También tuvo oportunidades de jugar en clubes de enorme tradición como Boca, Peñarol de La Plata y Ferro, aunque algunas de esas propuestas decidió rechazarlas. "Antes jugar el Argentino era la vidriera", explicó.

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Y la comparación con el básquet actual resulta inevitable. Hoy los jugadores pueden mostrarse inmediatamente a través de internet y las redes sociales. Antes había que esperar que el diario publicara el partido al día siguiente. "Hoy tenés internet, las vías sociales, el diario. El partido termina a las 11 de la noche y al otro día ya está la noticia. Antes tenía que esperar 24 horas", recordó.

También cambió la preparación. Hoy existen nutricionistas, psicólogos deportivos, tecnología y una enorme cantidad de herramientas. En aquella época, la preparación era mucho más rudimentaria. "Antes el psicólogo deportivo nuestro era el entrenamiento. Jugábamos mal y teníamos que entrenar al doble", graficó.

El básquet también cambió

Sánchez considera que una de las grandes diferencias está en la edad a la que los jugadores comienzan a ser observados. "Hoy los mejores, a partir de los 15 o 16 años, se van y eso cuesta reemplazar", analizó.

Sin embargo, entiende que el básquet argentino mantiene un alto nivel competitivo, tanto en la Liga Nacional como en la Liga Argentina. Lo que sí cambió es la relación con el profesionalismo. "Antes era jugar por la gloria, por la pasión y tercero el dinero. Era otra vida", recordó. Y desde su lugar como formador, transmite una idea que considera fundamental: primero estudiar y después el deporte, o ambas cosas de la mano.

Cosecha, el comienzo de todo

En su recorrido también aparece otro club que forma parte de la historia del básquet chaqueño: Cosecha. Sánchez recuerda que allí creció viendo a grandes jugadores como Cattarozzi, Hugo Montes, Dante Fleitas, Alejandro Rodríguez, Tano López Ríos, Marcelo Placeres y Casermeiro.

Su padre era entrenador y él, siendo apenas un niño, permanecía en el club hasta altas horas de la noche. "Con seis, siete, ocho años me quedaba tirando en el aro de Regatas hasta que mi papá terminaba de comer el asado, hasta la una, dos de la mañana", recordó entre risas. Para Sánchez, aquella época fue el puntapié inicial del básquet de Liga en Resistencia y en la provincia.

Treinta años después, el reconocimiento

Este martes 18, a las 11.30, el Círculo de Periodistas Deportivos realizará un reconocimiento a los integrantes de aquella selección chaqueña, justamente al cumplirse tres décadas de la histórica consagración. Para Sánchez, el homenaje tiene un significado especial. "Pasar 30 años y que te sigan recordando significa que hiciste bien las cosas", sostuvo.

Pero también recordó que aquel campeonato tuvo detrás un enorme esfuerzo organizativo y popular. Los estadios llenos permitieron sostener buena parte de los gastos y hubo un fuerte acompañamiento de la comunidad. "Todos pagaban la entrada", recordó. Incluso los propios jugadores recibían solamente una entrada por persona.

La organización, la preparación, el público, el equipo y el cuerpo técnico confluyeron en un mismo momento. "Fue una tormenta perfecta donde se juntaron 12 jugadores en el mejor momento, la organización, el cuerpo técnico y el público que acompañó", resumió.

El campeón fue el Chaco

A tres décadas de aquella noche, Sánchez evita quedarse con la gloria individual. Tampoco quiere que el recuerdo quede limitado a los 12 jugadores. Porque para él, aquella conquista perteneció a todos. "Fuimos 12, la gente, el organizador, el cuerpo técnico. Creo que no fue campeón Resistencia, fue campeón el Chaco", afirmó.

Quizás allí esté la explicación de por qué, 30 años después, aquella selección todavía ocupa un lugar tan especial en la memoria deportiva de la provincia. Porque aquella noche no solamente se ganó un campeonato. Por una vez, todo el Chaco se sintió parte del mismo equipo.

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