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El cierre del Coro Nacional de Niños

Una decisión que silencia una trayectoria de 60 años

El 30 de julio, la Secretaría de Cultura publicó un decreto que dispuso el cese de actividades del Coro Nacional de Niños, uno de los nueve elencos estables del país. Familias, legisladores y trabajadores de la cultura cuestionan una medida que, advierten, no se justifica ni desde lo económico ni desde lo cultural.

Coro Nacional de Niños

   El Coro Nacional de Niños, con 60 años de trayectoria y presentaciones en escenarios como el Vaticano frente a Juan Pablo II, dejó de existir por decisión del Gobierno nacional. El decreto firmado por el secretario Leonardo Cifelli puso fin a una agrupación que durante décadas formó a cientos de jóvenes músicos y fue un pilar de la cultura argentina.

   Daniela Lozano, madre de dos niñas que integraban el coro, relata que el vaciamiento fue paulatino. "En 2022 dejaron de renovar las vacantes. El coro tenía 40 plazas y pasaron a no renovarse más. Mi hija de 12 años entró con siete y fue de la última camada", explica. La falta de renovación derivó en una sobrecarga para los 20 niños que permanecieron, con la misma responsabilidad repartida entre la mitad de integrantes.

   El golpe económico llegó en febrero de este año, cuando el Estado dejó de depositar los subsidios de 200.000 pesos para viáticos y uniformes, y el sueldo de la directora. En abril, les comunicaron que suspendieran los ensayos y los conciertos. "Los chicos volvieron a sus casas pensando que en un par de semanas se resolvía", recuerda Lozano.

   Según la madre, el argumento oficial fue que los menores no podían percibir un sueldo del Estado, aunque la ley tiene una excepción para formaciones artísticas como esta. "Miraron una parte de la ley y no la que corresponde", cuestiona.

   En términos presupuestarios, Lozano sostiene que el costo del coro es mínimo: "Es el 0,001 del presupuesto general de Cultura. Es el sueldo y medio de un senador. No se justifica desde lo económico ni desde lo cultural".

   El cierre no afecta solo a las familias. Lozano advierte que el coro suplía las necesidades de la Orquesta Sinfónica Nacional: "El peligro al sacarlo es que se desestabilicen los elencos estables. La Sinfónica necesitaba del Coro Polifónico y del Coro de Niños. ¿Qué va a pasar ahora? Va a haber silencio en las obras".

   El impacto emocional en los niños fue inmediato. Lozano relata que su hija menor empezó a tener ataques de ira y debió iniciar tratamiento psicológico. "No estoy mintiendo: la tuve que llevar al psiquiatra. Es muy fuerte lo que hicieron con los chicos", afirma.

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   Las familias se organizaron a través de la cuenta de Instagram @integrantes.conani_ y recibieron el apoyo de legisladores como la diputada Pokoik y Myriam Bregman. Sin embargo, Lozano aclara: "Esto no es política, es amor. Los nenes lloran realmente en las marchas porque aman el coro, por todo lo que les dio".

   Mientras el decreto sigue vigente, los padres continúan movilizados, exigiendo que se revierta una decisión que, sostienen, silencia no solo a 20 niños, sino a seis décadas de historia cultural argentina.

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