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La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba

Autora: Patricia Severín. Editorial: Palabrava

Para comenzar el año 2026, un lanzamiento muy especial: La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba -el jardín de Carlitos-, textos y fotografías de Patricia Severín, Colección Anamnesis, Palabrava, Santa Fe, Argentina, 2026, 104 páginas. Poesía, poesía argentina, fotografía.

Como versa su contratapa: "La luz que te rodeaba sigue girando sobre la hierba, es un libro sobre la ausencia. Sin embargo, el jardín de Carlitos, está rodeado de presencias: la cala amarilla, los zorritos, la gata Aba de los ojos verdes, la naranja que estalla, el sol que invade con su luz entre las volutas de hierro blanco, el friso de flores que conjuga las estaciones del año. Para ello la fotografía impone una energía vital que se confronta con la pérdida que expresan las palabras.

Esa pérdida absoluta e irreparable que, junto con el amor, anida en el corazón del libro. ¿Se puede abarcar el dolor? ¿Se puede invocar lo sublime desde una partida inesperada? La poeta recorre el duelo con el corazón en la mano, intentando que la herida se transforme en cicatriz. Este libro es una sutil invitación a sumergirse en esas aguas profundas de irremediable belleza.

Carlitos Picech, el marido de Patricia Severín, durante casi veinte años, fue su compañero, su apoyo, el testigo de sus días. Un hombre de bien, como lo señala en uno de sus últimos poemas. Y, un hombre de bien, es una joya única que, como tal, se encuentra una sola vez en la vida.

Sobre la poeta, narradora y editora, Patricia Severín, podemos agregar algunos de sus títulos en poesía: Poemas con bichos, Muda, El universo de la mentira, Eclipses familiares.

En narrativa, las novelas: La Tigra: salir de cacería, Te quedan lindas las trenzas y Vivir lejos.

Y los libros de cuentos: Las líneas de la mano, Solo de amor, Helada Negra y Mamá quiere ver las rosas.

Parte de su obra fue publicada en Estados Unidos, España e Italia, y traducida al inglés, italiano, griego y neerlandés. Desde 2012 es directora de editorial Palabrava.

Tapa del libro

El libro se divide en las cuatro estaciones del año

V E R A N O

Esta luz, ¿es un largo hilo tensado hacia vos?

Hablábamos de morir:

ahora lo sé/era una idea tan lejana

como pertenecer a otra galaxia.

El viento se llevaba la desgracia escondida en las palabras.

El viento nos acompañaba hasta dejarnos desnudos/frágiles/

antes de escaparse entre las hojas del ciruelo.

No había oscuridad.

La luz nos envolvía/contemplábamos las pequeñas rosas

que se abrían más allá del vidrio.

Nos gustaba observarlas mientras charlábamos/

y los planes de viajes se sucedían/

entre risas breves.

La nueva vida irrumpió de golpe igual que un tsunami.

No se sabe por qué ni cómo.

Pero aquí está/ante mi asombro y mi tristeza.

La maldita atropelló tus flores/los pájaros/la alegría

… y se instaló en la cama. Aún se huele tu presencia en el jardín/

pero pronto te alejarás para siempre.

Los zorritos llegan en manada a buscar tu comida.

Parecen animales domésticos.

No atacan a Aba y se disputan los restos con los pájaros.

La última noche/a la madrugada/antes de que la maldita

te llevase/volviste a alimentarlos.

Luego/aullaron desolados/sabiendo que no volverías.

Ahora desconfían/pero siguen bajando la montaña.

No es que les guste mi comida.

Tienen hambre.

Igual que yo.

carlitos
Dedicó su libro a Carlos Picech, su marido recientemente fallecido: "A Carlitos, con quien compartí años de alegría y belleza. Me enseñó a ser feliz en lo pequeño y cotidiano. Me enseñó a honrar la vida".

O T O Ñ O

Esa luz pálida que se va plegando hacia el adentro,

sin fosforescencias, sin reflejos; una luz que no es

abrumadora, no centellea; es prolija y profunda,

suave, ilimitada.

I N V I E R N O

El invierno resiste como agujas de hielo en

un pedazo de pan.

La tierra se abrió de un golpe de hacha/

y el derrumbe silencioso se hizo eco.

Esta mudanza de blanco a nada/de risa a llanto/

esta huella confusa y confundida en donde ya no está tu mano.

Un aleteo de vestido negro*

susurra entre mis piernas un luto permanente.

*Virginia Woolf

Patricia Severín

P R I M A V E R A

Llorar en silencio para que germine la vida.

Muchas cosas me enseñaste sin hablarlas/

por ejemplo: la semilla abre en suaves gajos desparejos

que salen de la tierra.

¿Lo ves?

Despacio/muy despacio/

se va borrando el instante del desastre.

Es una niebla que envuelve lo que se ha acabado

Digo: el tiempo pasa inexorable.

¿El tiempo pasa o soy yo

la que transcurre sobre eso que se llama tiempo?

No lo sé.

Sólo miro las hojas de los árboles que flotan en la brisa/

esta brisa que se percibe a través de las ramas/

mientras la luz de la mañana les da ese resplandor reverdecido/

y las pequeñas flores blancas del jazmín caen en racimos sobre la verja.

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