Resistencia13°Min. 9° • Max. 16°

Homenaje, libros y música a 40 años del mural de la UNNE

Este sábado, a partir de las 19, en el Aula Magna de la UNNE, se conmemora una obra que es parte de la memoria histórica y cultural de la región.

La Comisión Pro Mural Margarita Belén invita a toda la comunidad a participar en el acto central, presentación de libros y festival por el 40° aniversario del mural Argentina, Dolor y Esperanza, una emblemática obra pictórica realizada en 1986 en la Universidad Nacional del Nordeste.

mural
Trabajo de restauración en 2022 a cargo de la reconocida artista y restauradora correntina Elisa Martínez (UNNE).

El encuentro de este sábado 15, a las 19, en el Aula Magna de la UNNE, de Resistencia, tiene entrada libre y gratuita. La actividad propone conmemorar cuatro décadas de una obra que forma parte de la memoria histórica y cultural de la región.

Durante la jornada se presentarán dos publicaciones vinculadas con la memoria, la cultura y las expresiones de resistencia. El libro "Vamos a hacer hablar a esa pared (40 años después)" reúne reflexiones y testimonios dirigidos y compilados por Francisco Tete Romero, con una mirada sobre el impacto de la obra visual cuatro décadas después de su creación.

mural1
Trabajo de restauración en 2022 a cargo de la reconocida artista y restauradora correntina Elisa Martínez (UNNE).

También se presentará "Tu risa me hace libre (Humor como resistencia)", un volumen que reúne historias, crónicas y ensayos dedicados a recuperar el humor como herramienta de crítica y como expresión de libertad.

La Comisión Pro Mural Margarita Belén convoca a estudiantes, docentes, trabajadores de la universidad, organizaciones sociales, referentes de la cultura y a toda la comunidad a participar en esta jornada de homenaje, memoria y encuentro cultural.

Darío Gómez, integrante de la comisión, recordó que el mural se presentó el 15 de agosto de 1986 y fue un hecho relevante en un espacio donde habitualmente se desarrollan conferencias y distintas actividades.

La creación de la madre de Fernando Gabriel Piérola, una de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén, contó con la colaboración de cuatro muralistas que llegaron desde Entre Ríos y de Carlos Cuevas, estudiante de Bellas Artes del Chaco.

Gómez destacó que la historia detrás de la obra tiene numerosos aspectos para recordar, como cuando Amanda expresó su intención de realizar un homenaje. "Nos contactó y para contar que quería hacer un homenaje en algún lugar", relató.

amanda

A comienzos de 1985 la artista tuvo su primer contacto con el espacio que finalmente albergaría su obra. "Cuando entró en el Aula Magna y vio esa pared grande se quedó muda, impresionada, se enamoró", recordó Gómez.

Comenzó a trabajar en el boceto y pronunció una frase que sigue identificando el espíritu de la obra: "Vamos a hacer hablar a esa pared". La frase es el título del libro que se presentará este sábado y que intenta contextualizar el momento en el que se gestó.

El homenaje busca recordar a quienes fueron víctimas de la Masacre de Margarita Belén y a una obra que, desde las paredes del Aula Magna de la UNNE, se convirtió en un símbolo de memoria y de lucha por los derechos humanos.

Los dos sacerdotes que pintó Amanda

Durante el proceso de realización del mural hubo amenazas e intimidaciones. "Hubo dirigentes estudiantiles que fueron privados de libertad por dos horas, tres o una hora, con amenazas hacia Amanda y hacia el grupo", relató Darío Gómez. Lejos de frenar el proyecto, recibieron acompañamiento social, con vecinos que pasaban "todo el día con guitarra, bizcochos, mate", recordó.

amanda

El día que se presentó el mural, el 15 de agosto de 1986, los arzobispos del Chaco y Corrientes presentaron un recurso de amparo objetando la imagen de un sacerdote en una situación de tortura. El litigio se extendió durante 18 años, desde 1986 hasta 2004. Durante ese período el mural despertó interés incluso fuera de la región. "Nos llamaban de todos lados, querían saber quién era el cura del mural y la autora que había desafiado a la Iglesia", señaló Gómez.

Para el integrante de la comisión Pro Mural, el episodio también permitió abrir una conversación institucional y social sobre un tema que, hasta ese momento, era negado o desconocido: el papel que tuvieron algunos integrantes de la jerarquía eclesiástica durante la última dictadura militar.

"Sirvió para poner sobre la mesa un debate sobre el rol de algunos obispos y sacerdotes que participaron en la tortura", afirmó. Gómez remarcó que la participación de integrantes de la Iglesia en esos hechos fue posteriormente abordada en procesos judiciales. "Esto está probado, están los juicios, están las sentencias", sostuvo.

No obstante recordó que en el mural hay dos sacerdotes, uno con sotana negra, del lado del pasado y el horror. El otro, de blanco, en el lado que representa la esperanza, acompaña a la caravana de madres que busca conocer la verdad sobre lo ocurrido.

Más de Derechos Humanos+ Ver todas
Te puede interesar