Un legislador aportó registros históricos en la causa Masacre de El Zapallar
Expuso bibliografía y declaró en la investigación del crimen de lesa humanidad. El Instituto de Investigaciones Geohistóricas - Conicet Nordeste también remitió evidencia.
El pasado miércoles 12 de agosto, el historiador y diputado provincial Rubén Guillón declaró en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal parte de su investigación sobre la masacre y que se publicó en un capítulo de su libro sobre la historia de General San Martín.

Guillón ya había aportado publicaciones del Diario la Voz del Chaco y de la Revista Estampa Chaqueña, certificados de defunción de víctimas, el organigrama del municipio de 1932, más un croquis donde ocurrieron los hechos y textos de historiadores.
En su declaración en la fiscalía el historiador relató que en la entonces colonia El Zapallar, fuerzas policiales y algunas personas civiles lugareñas del poblado reprimieron a un grupo de mocovíes.
La población de la ciudad se enteró de que iba a llegar un grupo de indígenas que no pertenecía a la zona y consideraron que representaban un peligro para ellos.
"La columna de indígenas que se había aproximado al pueblo, luego de permanecer varios días en cercanías del casco urbano, tenía la intención de tan solo para pedir comida y trabajo y como respuestas recibieron balas y palos por parte del grupo armado", relató.

Texto histórico
En otro tramo Guillón hizo especial referencia al documento oficial al Informe N° 4 de la Comisión Honoraria de Reducciones de 1936, remarcando como prueba significativa algunos párrafos.
"Divididos en tres grandes grupos, marchaban adelante las mujeres y los niños, a continuación los viejos, y a cierta distancia un tercer grupo constituido por adultos, queriendo significar que iban con carácter de paz y a pedir socorro. El movimiento fue malinterpretado y reunido un grupo de pobladores armados a las órdenes del comisario recibieron a tiros a la miserable columna, haciendo por incomprensión una estúpida carnicería", leyó.
En el último tramo de su testimonio, Guillón concluyó que "por no lograr entender y comprender que los movilizados indígenas lo hacían pidiendo alimentos y trabajo, fueron recibidos a tiros. En ningún momento se advirtieron actitudes o comportamientos agresivos o violentos de los indígenas. Todo lo contrario, ingresando pacíficamente, fueron reprimidos y masacrados, con los primeros en ingresar eran mujeres, niños y ancianos".

Aportes del instituto IIGHI
El Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI) Conicet Nordeste remitió importantes ensayos y documentos históricos de su biblioteca, que contienen información directa o de contexto histórico y económico sobre la Masacre de El Zapallar.
El equipo de IIGHI realizó un relevamiento de su biblioteca, sumando a la causa judicial, cuatro libros del historiador Oscar Ernesto Mari: "El Territorio Nacional del Chaco durante la etapa conservadora 1930-1943", "La gestión del gobernador Juan Vrillaud en el Territorio Nacional del Chaco (1932-1933)", "Inseguridad y bandidaje en el Territorio Nacional del Chaco. 1918-1940" y "José Conrado Castells y su obra de Gobierno en el Chaco (1933-1938)".
Por otra parte, también se aportaron los libros: "Huelgas, balas y piquetes. Los movimientos algodoneros de 1934 y 1936 en territorio chaqueño", de Julián Herrera; "Territorio algodonero. Procesos de construcción de la Identidad socioproductiva vinculados con el algodón en el Chaco", de Cristina Valenzuela y "Tres ciclos chaqueños", crónica histórica regional de Guido Miranda.
Asimismo se remitieron relevantes documentos como: "El Chaco de 1940" de la Comisión Organizadora de la Primera Exposición sobre el Territorio Nacional, "La Guía del Chaco Año IV 1925-1926 del Editor Juan Moro", el artículo el Aporte de Pedro Alfonso Barberán a la historiografía de El Zapallar", de Diego Tolosa y el Informe N° 4 de la Comisión Honoraria de Reducciones del año 1936.
Un crimen de lesa humanidad
La investigación de El Zapallar tiene como antecedente Napalpí, que en el Juicio por la Verdad permitió incorporar testimonios de algunos sobrevivientes como Pedro Balquinta, Ramona Pérez y Justino Lalecori, y declaraciones de descendientes de víctimas.
Además, se anexaron el expediente judicial de la época, notas periodísticas, certificados de defunción y los capítulos pertinentes de los libros de historia como "De la algarroba al algodón", de Edgardo Cordeu y Alejandra Sifredi; "Historia de los aborígenes", de Orlando Sánchez; "Del olvido a la esperanza", de Eduardo Barreto; y "El Zapallar tenemos historia", de Rubén Guillón.
También se habían agregado los libros "Guaycurú tierra rebelde. Tres sublevaciones indígenas", de Jorge Luis Ubertalli; "Movimientos milenaristas de los aborígenes chaqueños entre 1905 y 1933", de Leopoldo Bartolomé; "Reducciones estatales indígenas ¿Espacios concentracionarios o avance civilizatorio?", de Marcelo Musante; y "Memorias del Gran Chaco", de Mercedes Silva.
Por su parte el Archivo Histórico Monseñor Alumini remitió valiosa documentación como prueba de contexto como un informe de 1914 sobre la Reducción Napalpí realizado por Arribálzaga, un suplemento especial del diario La Voz del Chaco sobre la reducción de 1930 y el libro "Historia de la provincia del Chaco", de Primo López Piacentini que trata sobre los periodos de sequía en la región.
Actualmente está pendiente la presentación de un informe del historiador Alejandro Jasinki sobre las pruebas recolectadas en el expediente y la declaración del historiador chaqueño Julián Herrera. Mientras que la Fiscalía ya se encuentra trabajando en un pedido a la jueza Niremperger, por un Juicio por la Verdad similar al caso de Napalpí.
La masacre de 1933
El Territorio Nacional del Chaco, en un escenario de seca extrema originó una situación grave de hambre y penuria en las comunidades indígenas.
A principios de septiembre de 1933 partió una peregrinación de aproximadamente 300 personas de familias de la comunidad moqoit, desde la reducción Napalpí hasta El Zapallar (actual General San Martín) para pedir trabajo y alimentos. La peregrinación, a lo largo de 100 kilómetros, estuvo encabezada por el cacique Luis Durante y luego se fueron sumando pequeños contingentes de Charata, Quitilipi y Sáenz Peña.
El 7 de septiembre la marcha de familias, divididas en pequeños grupos de 20 personas, intentó ingresar en la localidad pero por orden del comisario Francisco Prestera, fueron reprimidos con disparos de armas de fuego por parte de las fuerzas de la comisaría local, refuerzos que llegaron desde Resistencia y algunos hombres civiles, con el argumento de la defensa de la población ante el ataque de un malón. Se estima que murieron aproximadamente 50 integrantes de la comunidad.
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