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Memorias de Resistencia

Para Simón Strugo, el cliente siempre tenía razón

Simón Strugo fue uno de los grandes mayoristas del Chaco que en los años 50 y 60 proliferaron en Resistencia.

Allá por el año 1930, época difícil y de crisis en la avenida Paraguay esquina López y Planes, nacía el almacén La Estrella, de manos de un hombre inquieto trabajador infatigable, que llegaba al Chaco con sus esperanzas de sueños comerciales, atraído por la meca del Nordeste argentino. Aquel visionario era Don Simón Strugo, se instaló en una esquina modesta, con una laguna enfrente y grandes baldíos a su alrededor. Eran años de ventas de mercadería suelta, el clásico "deme 5 de yerba y 5 de azúcar", de la bolsa grande de carbón a $1.

Vender mucho y más barato fue su gran secreto. Otra atracción para el cliente fue la famosa yapa a cada uno, después de efectuada una venta, les entregaban una estampilla, que iba incorporada a una libre. Una vez llena esta, podían acceder a la compra de mercaderías por valor de $1. Era el gancho para mantener al cliente en forma permanente. Aquel difícil comienzo, dio paso al progreso y veinte años más tarde en 1950, ya asociado con Salomón Crudo, Isaac Gomel y Roberto e Isidoro Strugo.

Con su nuevo local ubicado a metros del anterior, en López y Planes 457, la firma pasa a denominarse Simón Strugo SRL y comienza su etapa de almacén mayorista, con venta de comestible y bebidas, rápidamente crecieron en espacio y galpones. El secreto era comprar grandes cantidades con importantes descuento, para generar buenos precios. Su expansión comercial los llevó no solo a incursionar en el interior del Chaco, sino a ganar mercados en todo el nordeste (Misiones, Formosa, Corriente y Norte de Santa Fe). No solamente mayorizaba, también distribuía productos de las afamadas marcas como: Eveready, Franklin, Gillette, Hallicrafter y otras.

negocio simon strugo

 La gama y variedad de productos llegó a progresar tanto que cuando llegaba la televisión al Chaco a mediados de los 60 y la ventas de televisores se multiplicaban, entraron al negocio de los artículos para el hogar, abriendo un local denominado Strugo Hogar, frente a la Plaza 25 de Mayo, en Güemes e Yrigoyen, acompañándolo con una moderna galería denominada Galería Strugo. Su consigna de ventas, aunque sea una frase remanida, era muy atractiva: "El cliente siempre tiene la razón". 

En los años 80 este gran almacén mayorista cerraba sus puertas. Hoy en sus locales existe un gran supermercado que, siguiendo la línea del almacén pero con una metodología distinta, como es el autoservicio, ocupa esos espacios, como es el Supermercado Zorzón.

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