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Memorias de Resistencia

Mario Nestoroff, el poeta bohemio y lírico

El 21 de agosto de 1980, el mismo día en el que cumplía 44 años, falleció Mario Nestoroff en el Chaco y fue enterrado entonces en la ciudad de San Bernardo. Un año después, por iniciativa y gestión del entonces intendente de la Municipalidad de Las Breñas, cumpliéndose con su legado testamentario, sus restos fueron trasladados y depositados en el cementerio de Las Breñas. "El pueblito donde quiero que me cubra la tierra", del poema Canto a Las Breñas.

Mario Nestoroff

A su modo, Nestoroff vivirá para siempre en terrenos de las anécdotas, en el recuerdo, en los poemas dispersos y escritos en cualquier lugar y papel. Una calle de Las Breñas y la Escuela de Educación Secundaria 99 (EES) de la ciudad llevan su nombre. Había nacido en Las Breñas el 21 de agosto de 1936. En 1971, se publicaron entre otros trabajos, su emblemático poema Canto a las Breñas. El destacado periodista y hombre de la cultura chaqueña, Raúl Berneri, en sendos artículos publicados en los periódicos de la ciudad de Resistencia, destacó la creación poética de Mario Nestoroff.                                                                

Mario fue un eximio poeta, nacido en Las Breñas que de muy joven se destacó en las letras con poesías de relevante nivel. En sus comienzos ganó el Concurso Nacional de poemas organizado por el diario Clarín de Buenos Aires en el año 1960, "Canto a las provincias", con motivo de conmemorarse el 150º aniversario de la Revolución de Mayo. A su poema lo tituló "Canto al Chaco" y el premio lo otorgó un prestigioso jurado: Jorge Luis Borges, Enrique Larreta, Fermín Estrella Gutiérrez, Ricardo Molinari, Lisandro Zía.                                                                                      

Lo conocí a Marito deambulando en las calles y en los bares cuando trocaba versos, poesías y relatos por un café, una copa y un pucho. Su aspecto exterior era el de un vagabundo, flaco escuálido, con ojos saltones y la mirada firme. Su pelo rubio mostraba su origen gringo, el eterno pucho en los labios y su mano izquierda acariciándole el rostro, sus piernas cruzadas balanceando su cuerpo sobre la mesa.

Pero su interior era el de un niño: su nobleza, su don de gentes y el respeto por el prójimo eran su carta de presentación. Para cada ocasión tenía un poema a flor de labios. ¿Quién como él? Tan seguro de poder recrear, mientras otros guardan en cofres como tesoros sus versos, él se desprendía de ellos con natural libertad, sin dejar de lado jamás la poesía. Creo que con él entendí lo que es la adicción al alcohol. Cuando en ocasiones muy aisladas recibía atención médica y se alejaba del alcohol, su aspecto mejoraba notablemente y ese era el Marito que todos queríamos ver. Su mayor benefactor y padrino en Resistencia fue Don Raúl Delfino Berneri.                                                                                                                                   

Me quedó el recuerdo de ese Marito, bohemio y lírico, como un apóstol, evangelizando con su poesía.

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