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El ausentismo escolar crece y suma un frente más al drama educativo

Los datos marcan un incremento en las inasistencias de los alumnos a los colegios. Diversos estudios registran el daño que eso ocasiona en la formación de chicos y chicas y la manera en que se afectan sus aptitudes para estudios superiores o la inserción laboral.

Un interesante informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pone el foco en visibilizar el problema del ausentismo escolar crónico. El documento titulado "Asistencia escolar y políticas para el sostenimiento de trayectorias" y realizado por los investigadores Juan Suasnábar, Tamara Vinacur y Silvina Alegre, fue presentado el mes pasado y propone un marco de cuatro pilares para que los sistemas educativos usen el dato de asistencia como herramienta de alerta temprana.

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Un estudio del BID advierte que los niveles de ausentismo escolar que se registran en la Argentina impactan de lleno en la calidad del aprendizaje.

El punto de partida de la investigación es que hoy la asistencia a clases es uno de los principales termómetros para medir la salud de los sistemas educativos de América Latina. El trabajo del BID combina relevamiento bibliográfico, procesamiento de datos de evaluaciones estandarizadas y análisis normativo en cinco provincias argentinas, y llega a una conclusión que preocupa al señalar que el ausentismo escolar lejos de ser un problema marginal es una situación que realmente impacta en Argentina con respecto a otros países de la región.

INDICADORES PREOCUPANTES

Según datos del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019), elaborado por la UNESCO, Argentina exhibe una de las mayores incidencias de ausentismo de la región en el nivel primario.

El 46% de los estudiantes de 3° grado y el 50% de los de 6° grado declararon haberse ausentado dos o más veces en el mes previo a la evaluación, un umbral que equivale a perder al menos el 10% del tiempo lectivo mensual.

Este fenómeno se agrava en la secundaria, ya que de acuerdo con el operativo nacional Aprender 2022, aplicado a más de 400.000 estudiantes del último año del nivel medio, el 44% de los alumnos declaró haber faltado 15 días o más a lo largo del ciclo lectivo; lo que equivale a perder al menos un mes completo de clases. Solo el 4% aseguró no haber faltado nunca en el año.

El informe del BID también detalla que la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego presentan los niveles de ausentismo más altos y graves del país; mientras que Jujuy, San Juan y Santiago del Estero se ubican en el extremo opuesto.

El documento del BID también ofrece una medición del impacto en el desempeño académico, y los números son contundentes. Según el cruce de datos del ERCE 2019, los estudiantes argentinos con ausentismo recurrente obtienen hasta 28 puntos menos en Matemática de 6° grado que sus pares con asistencia regular, la brecha más alta entre los 17 países relevados por el estudio regional.

PISA 2022, el programa de evaluación de la OCDE aplicado a jóvenes de 15 años, confirma el patrón de impacto en el aprendizaje, pero a nivel secundario ya que quienes faltaron al menos a una clase en las dos semanas previas a la evaluación registran un rezago de entre 15 y 22 puntos en lectura, matemática y ciencias respecto de quienes no tuvieron inasistencias. Cuando las ausencias se prolongan por más de tres meses, la brecha supera los 40 puntos en todas las áreas evaluadas.

Los investigadores Suasnábar, Vinacur y Alegre subrayan que el ausentismo reiterado funciona como una señal temprana de riesgo de abandono escolar; además del impacto en la adquisición de saberes curriculares.

MAPA DESIGUAL

El informe también reconstruye, a partir de un relevamiento en los portales oficiales de las 24 jurisdicciones del país, cómo cada provincia regula la asistencia escolar. A partir del análisis en profundidad de cinco casos— Provincia de Buenos Aires, Corrientes, Mendoza, Río Negro y La Pampa— se observan criterios dispares; mientras que en el nivel primario bonaerense se exige un 80% de asistencia sobre los días de clase efectivos, en Río Negro y Corrientes el umbral para el nivel secundario es del 75% de las clases dictadas, y en Mendoza se fija un tope de 20 inasistencias anuales.

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Entre 2022 y 2024 creció la proporción de alumnos con más de 20 faltas (del 26% al 30%) y también la de quienes acumulan entre 15 y 19 (del 18% al 21%).

El estudio identifica además que los regímenes sancionados entre 2010 y 2017 tienden a concebir la asistencia desde una lógica administrativa, ligada a la pérdida de la condición de "alumno regular"; mientras que las normas más recientes— entre ellas las de provincias como Jujuy, Córdoba, Chaco o CABA— incorporan explícitamente el acompañamiento institucional, las tutorías y los planes de continuidad pedagógica.

De esta forma los nuevos regímenes reemplazan la idea del "estudiante libre" por una estrategia que apunta al reingreso y a la continuidad no solo del aprendizaje sino también de contención en el entorno escolar.

CUATRO PILARES

A partir de los diversos diagnósticos trabajados, el documento propone un marco de acción organizado en cuatro dimensiones interdependientes. Estas son la gobernanza (cómo se define y regula la asistencia), los indicadores y umbrales (qué medir y cuándo activar una alerta), la adecuación de los sistemas de información (cómo capturar y devolver el dato de forma oportuna) y los protocolos de intervención (qué acciones concretas se activan ante la inasistencia).

En la propuesta se insiste en la importancia trabajar con todas las esferas en diálogo ya que un sistema de registro digital sofisticado, advierten los autores, no sirve de nada si no existen protocolos claros que traduzcan una alerta en una intervención pedagógica concreta.

En 2025, el profesor adjunto en la Escuela Steinhardt de Cultura, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York y profesor visitante asociado de educación en Harvard, Alejandro Ganimian visitó la Ciudad de Buenos Aires; invitado por el Ministerio de Educación. Ya en ese momento también alertó sobre lo que destaca la evidencia internacional con respecto al ausentismo crónico: "los estudiantes que faltan más tienen hábitos de estudio menos frecuentes, menos consistentes, es decir, no hacen la tarea, no se presentan para los exámenes, no estudian para los exámenes, tienen problemas también a veces de disciplina."

OTRO INFORME

En paralelo, se conoció un informe de la organización Argentinos por la Educación, que determina que en nuestro país los estudiantes pierden más de 30 días de clase durante el año escolar. La cifra implica que, a lo largo de su educación primaria, un alumno puede perder en promedio el equivalente a un año completo de escolaridad.

El dato surge del informe "Tiempo escolar: evidencia internacional y diagnóstico para la Argentina", con autoría de Cecilia Veleda (Cippec), Tomás Besada y Martín Nistal (Argentinos por la Educación).

El documento sistematiza evidencia internacional sobre la relación entre el tiempo escolar y los aprendizajes. Además, analiza estadísticas relevadas en evaluaciones como Aprender y PISA, calendarios escolares provinciales y relevamientos provinciales disponibles.

Los calendarios escolares establecen en promedio alrededor de 185 días de clase al año. Sin embargo, los datos disponibles muestran que los estudiantes faltan a clases cerca de 30 días anuales. Esto reduce el tiempo efectivo de escolarización a 155 días, señala el informe de Argentinos por la Educación.

El impacto se acumula a lo largo de la trayectoria escolar: si ese nivel de inasistencias se mantiene durante toda la primaria, los alumnos pueden perder aproximadamente 195 días de clase. Es decir, el equivalente a un año completo.

MÚLTIPLES FACTORES

Este escenario se explica, según el informe, por múltiples factores: "El ausentismo estudiantil y docente, los paros, las suspensiones de clases por problemas climáticos o de infraestructura y otras interrupciones del calendario escolar que reducen las oportunidades reales de aprendizaje", se indica.

Agrega que "la falta de sistemas de monitoreo y de datos públicos a nivel nacional impide dimensionar con precisión el problema y obstaculiza el diseño de políticas focalizadas".

Las ausencias y los paros docentes también afectan de manera significativa el tiempo de enseñanza. En 2024, el promedio nacional fue de 13 días de paro, con fuertes diferencias entre provincias.

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En materia de ausentismo escolar secundario, el Chaco está "a mitad de tabla". No es de los distritos más complicados ni está en el lote de los menos afectados.

Además, según datos de PISA 2022, Argentina está entre los 4 países donde el ausentismo docente es percibido como una problemática: el 48,9% de los directores argentinos considera que limita el aprendizaje.

"El tiempo escolar importa. Lo vimos con el cierre de escuelas durante la pandemia. Y, sin embargo, hoy se pierde demasiado tiempo de aprendizaje por muchas causas, que van desde el incumplimiento de las normas en la planificación del ciclo lectivo, hasta los problemas de infraestructura, los paros, el ausentismo de docentes y alumnos, o las rutinas de la vida escolar. No podemos tirar la toalla y banalizar la importancia de cada hora de clase", señala Cecilia Veleda, investigadora del programa de Educación de Cippec y coautora del documento.

AMPLIAR CALENDARIOS NO ALCANZA

A partir de la evidencia internacional, los autores agregan que aumentar el tiempo de clase puede "mejorar los aprendizajes, especialmente en contextos vulnerables", pero advierten que "no alcanza con ampliar el calendario: es necesario garantizar el uso efectivo del tiempo en el aula".

Según datos de las pruebas Aprender 2024, el 51% de los alumnos del último año de secundaria reportó haber acumulado 15 o más inasistencias hasta octubre de ese año. En 2022, el porcentaje era 44%. El Chaco figura "a mitad de tabla" en cuanto a la diferenciación de distritos por el ausentismo secundario. Como en todas las provincias, en territorio chaqueño también creció la cantidad de alumnos que tienen 15 o más faltas al año, que pasó del 30% en 2022 al 34% en 2024. Mucho mejor que la provincia de Buenos Aires, donde el salto fue del 57% al 66%.

El informe "Ausentismo: ¿qué sabemos acerca de cuánto faltan los estudiantes de secundaria?" de Argentinos por la Educación, con autoría de Bruno Videla (docente de nivel secundario), Martín Nistal y Eugenia Orlicki (Argentinos por la Educación), cuenta que entre 2022 y 2024 creció la proporción de alumnos con más de 20 faltas (del 26% al 30%) y también la de quienes acumulan entre 15 y 19 (del 18% al 21%).

En tanto, se redujo el grupo "intermedio" de alumnos que suman entre 5 y 14 inasistencias (del 41% al 34%). Los autores señalan una "polarización": se mantiene estable el grupo que falta poco, pero se amplía el de quienes faltan mucho.

La provincia de Buenos Aires encabeza el ranking: el 66% de los estudiantes bonaerenses acumulan al menos 15 faltas. Le siguen CABA (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) presentan niveles más bajos.

En cuanto a las razones, el principal motivo de inasistencia son los problemas de salud, mencionados por el 62% de los estudiantes. El segundo factor más frecuente (señalado por el 39%) es "no tener ganas de ir a la escuela". Por último, aparecen dificultades de acceso, problemas de puntualidad y razones familiares o laborales.

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