Alfonsina Storni: escritora, periodista, feminista
Alfonsina Storni fue una poetisa y escritora argentina vinculada con el modernismo y militante del feminismo, toda una osadía para la época y con un pensamiento avanzado para aquellos tiempos. Ya hablaba del patriarcado hace ochenta años.
Sus padres eran dueños de una cervecería en la ciudad de San Juan y regresaron a Suiza, su país de origen, en 1891. En 1896 volvieron a Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido en aquel país. En San Juan concurrió al jardín de infantes y allí transcurrió la primera parte de su niñez. A principios del siglo XX la familia se mudó a la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central. Alfonsina se desempeñó como camarera en el negocio familiar; pero, dado que este trabajo no le gustaba, se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.

Storni ejerció como maestra en diferentes centros educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista y, según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. En su poesía deja de lado el erotismo y aborda el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos los textos editados entre 1916 y 1925 y a partir de Ocre encuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto (soneto en verso blanco). Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos desmotivacionales.
Alfonsina Storni fue una destacada periodista y cronista. Escribió una gran cantidad de artículos, ensayos y columnas de opinión con una mirada crítica y feminista sobre los roles de las mujeres y la sociedad de su época. Trabajo y escribió para Caras y Caretas, La Nación, Mundo Argentino, Monos y Monadas y Mundo Rosarino, entre otros medios, desde donde defendió los derechos civiles y políticos de las mujeres.
Le diagnosticaron cáncer de mama, enfermedad que la padeció durante varios años y fue motivo de su final. Se suicidó en la ciudad de Mar del Plata arrojándose al mar de la escollera del Club Argentino de Mujeres (todo un símbolo) a los 46 años, el 25 de octubre de 1938. Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío y así lo había expresado en un poema dedicado a su amigo y amante, el escritor uruguayo Horacio Quiroga, quien también se había suicidado. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar y sirvieron como inspiración para componer la samba «Alfonsina y el mar», la cual relata el suceso y sugiere el motivo. Su cuerpo fue velado inicialmente en Mar del Plata y finalmente en Buenos Aires. Sus restos se encuentran enterrados en el cementerio de La Chacarita.
"Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más".
Alfonsina Storni fue lo que hoy llamamos una feminista, una mujer de ideas liberales que luchó contra los prejuicios y las convenciones sociales de su época por conseguir una mayor libertad para la mujer. Su poesía es a veces torturada, intelectual y de ritmos duros. En ella se reflejan la inquietud de su vida y su idea de que la mujer, a pesar de ser igual que el hombre, vive en una especie de esclavitud con respecto a éste. El final de la vida de Alfonsina Storni fue trágico; al saber que tenía cáncer, escribió una breve composición poética que tituló "Voy a morir" y se suicidó arrojándose al mar. Un gran monumento la recuerda en la costanera de Mar del Plata. Entre sus libros de poemas podemos citar El dulce daño (1918); Ocre (1925), considerado por muchos críticos como el mejor; Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).











