Normas del primer mundo para escenarios del tercero
Vayan estas líneas para solidarizarme con el empresariado pyme de este país, que vive y opera en la periferia, que lucha día a día para subsistir con su familia, dar trabajo y producir.
Además de todos los avatares lógicos y consecuentes de una economía cada vez más deprimida con la que convive, lo debe hacer con una burocracia estatal construida por una legislación protectora de las personas y el ambiente, e insaciablemente recaudadora, posiblemente aplicable en la parte del país rico, pero que se convierte casi en una burla para estos luchadores del interior profundo.
Toda norma aplicable genera la necesidad de verificar su cumplimiento. La verificación de ese complimiento crea trabajo en las organizaciones burocráticas encargadas de hacerlo.
Esa necesidad genera brigadas de "inspectores" que con la norma en la mano salen a justificar su salario y su posición dentro del organismo al que pertenecen.
La parte del país que se encuentra por debajo del promedio no puede cumplir con ellas y en consecuencia es presa fácil de reconvenciones y multas.

Como es obvio, todo está fuera de la aplicación de tan siquiera una mínima cuota de "sentido común", que además es el menos común de los sentidos. Es inútil rebelarse. Además, no hay un solo atisbo desde la política de solidarizarse con los estoicos empresarios pymes del país periférico.
Cualquier violación a normas absurdas e inaplicables transforma en criminales seriales a los que empujan con ahínco, producen y dan trabajo en un escenario adverso.
Las brigadas de inspección pescan en la pecera. Como es obvio apuntan a los "inscriptos" a los que intentan ser "legales", con lo que intentarlo se convierte en una estupidez, de la que se ríen los que pueblan el circuito informal, que cada vez son más, y además son competitivos porque su acción está en sincronía con el país real donde viven.
La política está cada vez más alejada de la producción y más pegada a la burocracia estatal. Investiguen en su entorno y busquen representantes populares que hayan pagado una quincena, que tengan un negocio, que produzcan algo, que son los que podrían explicar estas cosas en los cenáculos donde se discuten.
El empresario pyme no tiene sueldo, no va al cajero a fin de mes, y muchas veces le saca a su negocio menos que lo que le cuesta el mejor de sus empleados.
Considero ha llegado el momento de diseñar un nuevo esquema, el momento de asumir que hay que zonificar, que este país asimétrico no puede ser medido por igual en cada punto del territorio.
La zonificación puede producir ventajas comparativas que ayuden al desarrollo de las áreas más vulnerables.
Es hora de que estos temas se pongan en la agenda pública, y que los dirigentes de los partidos políticos caminen la realidad. Así como también es hora de que la sociedad tome conciencia de que la política no es cosa de burócratas, sino de ciudadanos con vocación de servicio.
Temas en esta nota

Del relato del Chaco a la realidad de nuestros vecinos formoseños
Carta de lectores

"El gobierno está enfocado en Buenos Aires, pero este país es más grande y diverso"
Ernesto Scaglia, presidente de Fechaco

Scaglia destacó el crecimiento de Fechaco en la representación del sector productivo
Los 74 años de la entidad

Las pymes chaqueñas lideraron en el NEA las exportaciones de 2024
A nivel nacional, cayó la cantidad de empresas exportadoras

Nuevo director de CAME Joven analiza los desafíos de las Pymes chaqueñas
Pequeñas y medianas empresas

Scaglia: "Tenemos que seguir gestionando para dar respuestas a cada problemática"
Renovación parcial de autoridades en Fechaco

Bicicletería Cometa, entre la historia y la incansable actualidad
DESDE 1966, UNA POSTAL DEL CENTRO DE LA CIUDAD













