Previas de campaña
La política se va aproximando, como un barco atraído por un remolino a la zona caliente de la puja electoral de 2027. Tanto los comicios provinciales como los nacionales parecen lejanos, pero los kilómetros por delante que marcan los carteles al costado de la ruta son un número engañoso. En la lógica partidaria los tiempos se ven de otro modo: pronto será fin de año, las fiestas y el verano impondrán una pausa y eso hará que cuando el recreo se termine lo que restará para las definiciones no será demasiado. Acuerdos, arreglos, estrategias de campaña, el rompecabezas de las candidaturas, la agenda proselitista, los carnales asuntos del financiamiento son componentes de una secuencia que siempre se torna vertiginosa.

El camino, en definitiva, casi nunca es sencillo, aunque habitualmente los oficialismos la tienen menos difícil, especialmente si los vientos le soplan a favor en todo aquello que define el voto ciudadano. No es el caso hoy. Lo que sí se repite en la ecuación es que, si hay un líder ejerciendo el poder, en su sector político los alineamientos son más lubricados y el dedo del jefe es casi una varita mágica. Aunque en eso hay letra chica: si el hombre parado sobre la cúpula actúa sabiamente, sabrá que ese derecho al veredicto no se puede utilizar ilimitadamente y sin considerar las tensiones que producen los excesos de discrecionalidad. En las agrupaciones y movimientos se pasa factura por casi todo, a veces de inmediato y a veces en el momento más inoportuno para el macho alfa de la manada.
Algo de eso le sucedió a Jorge Capitanich en 2023. El abuso de su condición de elector de oro de las internas peronistas parecía no tener secuelas adversas en los años esplendorosos del coquismo, sus dos primeros mandatos, pero los sistemas de transmisión del poder comenzaron a producir en la mecánica partidaria esa clase de sonidos que suele ser preludio de un colapso. Es ese momento en que uno debe decidir si mete el auto en el taller y lo revisa o sigue adelante apostando a que la habilidad conductora acalle los ruidos. Capitanich sobreestimó su control de la máquina y en 2023 muchas piezas, sobre todo varias importantes en la distribución del poder territorial, decidieron silenciosamente mostrarles al Diez y su entorno próximo (ese elenco juvenil al que los veteranos llamaban despectivamente "los peluches de Coqui") que los engranajes pueden, un día, esconder los dientes y volverse simples ruedas de contornos lisos. Fricción sin tracción.
Entropía
No es que JMC haya sido particularmente torpe o inconsciente de la evolución de las condiciones. Sencillamente, no pudo escapar a una ley de la política que plantea que todos los liderazgos tienen, como el Universo mismo, su entropía. Todas las cosas tienden naturalmente al desorden y la degradación, a la pérdida de energía y al enfriamiento. Nadie puede acertar todo el tiempo, ninguna supremacía perdura indefinidamente. Tarde o temprano, el líder se olvida de su condición de mortal, el goleador falla debajo del arco adversario, el cazador deja de interpretar adecuadamente las señales que aparecen alrededor y le regala la espalda a la presa.
Leandro Zdero, hoy, está todavía en el tramo inicial de su historia. Haber ganado la gobernación contra todos los pronósticos lo habilitó a una jefatura política que viene consolidando, pero que también tiene límites. No necesariamente límites que estén hoy a la vista. Depende de él tomar conciencia de que siempre los hay y, principalmente, saber cuáles son.
Su candidatura a la reelección no es discutida por casi nadie en el oficialismo, aunque hay figuras, como Víctor Zimmermann, que declaran la posibilidad de pulsear por la principal candidatura de 2027. En todo lo demás tendrá la última palabra: desde la determinación de su compañero o compañera de fórmula hasta las candidaturas a cargos legislativos y un arbitraje seguramente rotundo en las disputas de los municipios. Se parece a tener carta blanca, aunque es una ilusión parecida a la que genera la tarjeta de crédito nueva, cuando su cupo de gasto está intacto.
Y está, además, el ensamble con La Libertad Avanza, que generó crujidos en 2025, sobre todo en el proceso electoral nacional, cuando Javier y Karina Milei impusieron que las principales candidaturas para diputaciones y senadurías quedaran en manos de LLA, que además fue el único sello presente en las boletas de octubre pasado. Fue un trago difícil para el radicalismo más clásico. Nadie se imagina que para los comicios federales del año que viene desde la Rosada se pida menos. La duda es si no llegarán, incluso, a pedir más. Por ejemplo, lugar en la fórmula provincial y más espacios en las boletas. Días atrás, un ministro de Zdero decía no ver posibilidades de que los libertarios incrementen sus pretensiones. "Acá (en el Chaco) Milei no está bien, pero Leandro sí. Les conviene que en la campaña el que esté a la vista sea él", argumentaba.
Números y especulaciones
Las palabras del funcionario se apoyan en mediciones que son alentadoras para el gobierno. Un sondeo encargado a una consultora privada trabajó sobre la hipótesis de una nueva confrontación entre Zdero y Capitanich, y dictaminó una intención de voto de 42% a 28% si los comicios fueran hoy. Deja márgenes para la duda. Entre otros motivos, porque ubica a Capitanich en un piso muy bajo, cuando el año pasado obtuvo un 45% como candidato a senador. Ni las contrariedades judiciales que tuvo desde entonces parecen explicar un descenso tan abrupto. También pone en un punto muy alto al gobernador, que el año pasado no logró que ni en las elecciones provinciales ni en las nacionales sus listas superaran la línea de 46%. La no aparición de una reactivación económica amplia y la imposibilidad en el último año de darles a los empleados públicos recomposiciones salariales que reparen la erosión inflacionaria facilitan aceptar como real una brecha tan grande.
Lo que sí parece estar ocurriendo es que el gobierno provincial, tras un verano de caída de imagen, encontró un rumbo de recuperación en materia de opinión pública. El "ranking de gobernadores" que elabora mensualmente la Consultora CB tuvo a Zdero bajando al puesto 21 en mayo, pero ascendiendo al 20 en junio, al 16 en julio y al 15 en agosto, con un 48,6% de imagen positiva y un diferencial (lo que resta imagen negativa) también en azul. Podría ser el resultado de un afianzamiento de la gestión tras los cambios introducidos en el Gabinete desde 2025 y de que el peronismo continúa sin ofrecer algo realmente nuevo.
El PJ
Por el lado del PJ, una dificultad no menor es que continúa sin tener candidato y que conserva abierta la novela acerca de si Capitanich realmente se mantendrá al margen de las candidaturas de 2027 o si a último momento decidirá buscar la revancha de 2023. Es una situación que genera cada vez más tensiones, desde abajo hacia arriba, acentuadas ahora que la suspensión de las PASO obligará a los partidos a definir mecanismos propios para determinar qué oferta presentará dentro de doce meses en las elecciones generales.
En ese panorama neblinoso, quien parece decidido a construir una alternativa con suficiente dosis de audacia es "Juanchi" García, el intendente de Machagai. Hay quienes aseguran que está dispuesto, incluso, a ir a internas si Capitanich decidiera meterse en la cancha. Él, cuando se le preguntó eso en una entrevista para NORTE TV, evitó una respuesta rotunda. Mientras tanto es llamativo que se atreva a un discurso nuevo, que incluye la idea de una reforma del Estado, acompañada de una modificación de la Constitución del Chaco para favorecer la búsqueda de una modernización del sector público y del incentivo a la actividad privada, aun en las empresas estatales.
Es, de todas maneras, un momento incierto para el peronismo. Algunos quieren que las PASO sean reemplazadas por una interna a la vieja usanza, con precandidatos expuestos al voto directo de afiliados y eventualmente independientes (si se decidiera darle carácter de interna abierta); otros, alegando cuestiones de tiempos y costos, prefieren el método cool de encomendar encuestas que midan a los aspirantes. El núcleo del coquismo está más inclinado a esta última receta que a la primera.
La interna nacional suma un factor más de complejidad, y repite la imagen de un congelamiento en el tiempo. Tanto que hasta hay quienes plantean, como Miguel Pichetto, que la candidata sea Cristina Kirchner. El peronismo se alienta pensando que, sea quien sea su nominado, a la campaña del PJ la hará Milei. Y en los cuarteles libertarios creen que los rostros y las ideas que exhibe el kirchnerismo son la mejor rueda de auxilio para el caso de que el año que viene la economía de los hogares argentinos continúe pinchada. Una carrera rara en la que cada competidor cree que puede ganar empujado por el otro.













