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Genética, rusticidad y trazabilidad detrás de reproductores hechos para la región

La adaptación y seguimiento de los rodeos son los pilares de una propuesta que tendrá su punto culminante el 23 de septiembre, cuando salgan a remate 255 reproductores Brangus en la Sociedad Rural de Quitilipi.

VILLA BERTHET (Enviados especiales). A pleno sol, con el ganado recorriendo los potreros y cerca de un centenar de productores, clientes, colegas y amigos siguiendo atentamente cada explicación, Cabaña La Emiliana mostró mucho más que los reproductores que pondrá a la venta. Abrió las puertas de un sistema productivo construido durante años, donde la genética tiene que superar una prueba decisiva: funcionar en las condiciones reales del campo chaqueño.

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En una jornada a pleno sol, la cabaña La Emiliana presentó los reproductores que saldrán a la venta el 23 de septiembre.

El establecimiento de Vargas Derka Agropecuaria S.A. está ubicado a la vera de la ruta provincial 17, a seis kilómetros al sur de la ruta provincial 6 y a unos 16 kilómetros de Villa Berthet, en el sudoeste chaqueño. Adquirido en 1974, sus propietarios decidieron no cambiarle el nombre y fue en 2011 que decidieron comenzar con la cabaña dedicada exclusivamente a la raza Brangus. Su ubicación resulta estratégica dentro del cuadrante conformado por Villa Berthet al este, San Bernardo al oeste, Enrique Urien al sur y Villa Ángela hacia el sudoeste. Allí, en una región productiva, La Emiliana desarrolla un Brangus en el que busca combinar calidad genética con rusticidad, adaptación y funcionalidad.

La jornada a campo realizada ayer fue precisamente una oportunidad para comprobarlo. En lugar de limitarse a presentar los animales preparados para el remate, la cabaña mostró las diferentes etapas de su esquema productivo. "Estamos mostrando nuestros rodeos de cría. Primero mostramos las vaquillonas de primera parición, después las vacas con cría y también la ternera de reposición de nuestros vientres de plantel y rodeo general", explicó Mauro Vargas, de Cabaña La Emiliana. La recorrida permitió observar además los toros jóvenes próximos a ingresar a su primer servicio, ejemplares utilizados en los planteles, animales de repaso y diferentes categorías de recría.

Genética que primero se prueba en casa

Allí aparece uno de los conceptos centrales del trabajo de La Emiliana: los reproductores forman parte de un proceso que permite seguir su evolución y comprobar su comportamiento dentro de los propios rodeos de la empresa. "Queremos mostrar cómo estamos trabajando para llegar a lo que hoy ofrecemos para la venta", resumió Vargas.

Esa trazabilidad productiva permite conocer el camino recorrido por los animales, desde la selección genética hasta su desarrollo y desempeño en condiciones de campo. El objetivo es que la genética que finalmente llega al productor tenga detrás información, selección y experiencia productiva. La rusticidad adquiere allí una importancia especial. En una provincia caracterizada por altas temperaturas y condiciones ambientales exigentes, la genética debe traducirse en animales capaces de adaptarse, desarrollarse y producir. La Emiliana apuesta así por un Brangus funcional, tanto negro como colorado, pensado no solamente para destacarse dentro de un plantel sino fundamentalmente para aportar características productivas cuando llega a los rodeos comerciales.

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Hembra de elite, cabeza de remate, saldrá a subasta en Quitilipi.

Una historia que comenzó en 1974

El presente de la cabaña tiene detrás más de medio siglo de historia. En 1974, la empresa adquirió La Emiliana "a portón cerrado", incluyendo la hacienda existente en el establecimiento. La familia decidió conservar el nombre y continuar desarrollando la actividad ganadera. Con el crecimiento de la empresa apareció posteriormente una necesidad concreta: disponer de reproductores propios con genética capaz de mejorar progresivamente sus rodeos. "Necesitábamos producir nuestros propios toros, con una buena carga genética, para ir mejorando nuestros rodeos. De esa necesidad y de ese volumen nace la cabaña", explicó. La filosofía fue utilizar primero esa genética dentro de casa. Los toros ingresaban a servicio en los rodeos de la empresa y posteriormente eran comercializados, un sistema que permitió observar su evolución y consolidar un criterio propio de selección.

Mauro lleva 11 años integrado plenamente a la actividad de la empresa, aunque su relación con el establecimiento comenzó mucho antes, acompañando desde pequeño a su abuelo. Actualmente, el trabajo tiene como uno de sus pilares al gerente de campo Jorge Espada, junto con Edgardo de León, veterinario vinculado al establecimiento desde hace más de 23 años; el doctor Roberto Moreira, incorporado al equipo de la cabaña en 2021, y todo el personal rural que diariamente se ocupa de los rodeos. "Yo soy solamente la cara visible. Acá hay un equipo que lleva adelante el día a día", remarcó Vargas.

La importante concurrencia a la jornada a campo confirmó el interés. Más de 25 camionetas poblaron el establecimiento y la convocatoria superó el centenar de personas, que recorrieron los lotes y pudieron observar los animales en el mismo ambiente donde fueron desarrollados.

"Un buen momento para invertir en genética"

VILLA BERTHET (Enviados especiales). Para Mauro Vargas, el contexto favorable que atraviesa actualmente la actividad bovina agrega otro componente a la venta.

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Mauro Vargas tomó la posta de su abuelo Freddy en el establecimiento ganadero de Villa Berthet.

 

"Si miramos para atrás, este es un año al que hay que sacarle provecho porque la ganadería atraviesa un gran momento. Creemos que es una buena oportunidad para que los productores puedan adquirir, con los valores actuales de la carne, buena genética para replicarla en sus rodeos", sostuvo.

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