Tranvías en Resistencia en 1888
En 1888 fueron presentadas al seno del Consejo Municipal de Resistencia, entonces bajo la presidencia del mayor Miguel Winterburg, dos propuestas de servicio de ferrocarril económico o tranvía a vapor. Fueron efectuadas las mismas por los señores Desiderio de la Cueva y Mariano J. Hermoso y Cía., respectivamente. Para este proyecto que constituía un verdadero adelanto para la incipiente Colonia de Resistencia, recién pudo convertirse en realidad quince años más tarde, el 26 de septiembre de 1903, cuando se aprobó un contrato de concesión en favor del señor Carlos Dodero.
Pasaron todavía cuatro años más para que este servicio sea librado al público. En efecto, ello ocurrió recién el 17 de marzo de 1907, y el servicio de carga y pasajeros, era hasta Vicentini, cubriendo igualmente con el transporte de mercedaria hasta Colonia Popular.
Con el pretexto de ofrecer un ciclo de conferencias en nuestro país, un día llegó a Buenos Aires —en 1909— el periodista y escritor español don Vicente Blasco Ibáñez. En poco tiempo trabó amistad con el entonces presidente de la Nación José Figueroa Alcorta.

De esa amistad surgió la idea de una obra literaria que más tarde Blasco Ibáñez titulo Argentina y sus grandezas. Para recoger material e impresiones, el ilustre escritor español llegó hasta estas tierras chaqueñas. Aquel Chaco legendario lo deslumbró, al punto de que escribió: "Igualmente ridícula es la exageración de los que caen en el extremo contrario, afirmando que en el Chaco y otros territorios nacionales resulta imposible la vida del hombre moderno. Ven en todas partes tigres, boas enormes y los indios traidores esperando al blanco para asesinarlo. Yo era uno de los que consideraba al Chaco con sentimiento de curiosidad, mescla de inquietud e interés. Con estas ideas pasé al río para desembarcar en Barranqueras, que es el puerto de Resistencia capital del Chaco. ¡Oh, desilusión! Empecé por enterarme que los imaginados tenebrosos montes chaqueños eran algunas islas que ocultan la verdadera orilla del rio. Tras ellos están Barranqueras y su puerto; ni peores ni mejores que muchas poblaciones porteñas del Paraná y del Uruguay.
Algo más adelante divisé un tranvía a vapor. ¡Tranvía en el Chaco! ¡Quién lo hubiera creído! Y sentado en uno de los vagones, Resistencia apareció al término del camino con un aspecto de ciudad que se ensancha rápidamente y lo raro es en una población argentina, tiene varias torres sobre su caserío. Un edificio grande de dos pisos, era la casa de Gobierno. Otros edificios eran cafés, restaurantes, tiendas de comercio y hasta vi una casa de fotografías ¿Dónde estaban los indios? Encontré una librería y cuando entre para comprar unas postales de Resistencia, vi libros míos y un retrato, que era a modo de un documento de actualidad. Me reconoció enseguida el librero, con rápida ojeada de la fotografía a original (era el tipógrafo Juan Moro). Esto ocurría en la Colonia Resistencia de 1909.
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