
El tábano de Atenas, debe ser la sociedad
“No hay que decirles a las personas lo que tienen que pensar, sino acostumbrarlas a que piensen” (Sócrates)

Periodista. Jefe de Chaco Adentro.

“No hay que decirles a las personas lo que tienen que pensar, sino acostumbrarlas a que piensen” (Sócrates)

El productor ganadero chaqueño es paciente, sufrido, pero también sabe que tiene derechos y está dispuesto a que se lo respete. Está cansado de estar “con el corazón en la boca”, como decía días atrás Oscar Muchutti de Machagai cuando a un productor de Quitilipi le robaron varios animales, de la manera más impune.

‘In darkest England and the way out‘ (En la oscura Inglaterra y cómo salir de ella), fue el título de un libro que en 1890 William Booth, creador del Ejército de Salvación, escribió contando sus teorías sobre el rol social de la Iglesia cristiana. Eran tiempos muy oscuros y con muchísimas dificultades económicas y sociales para ese país.

En algunas agencias de extensión del INTA hay silencio de radio. Pocos -o nadie en algunas de ellas- quieren hablar de los rumores sobre las tierras del instituto nacional de tecnología agropecuaria que se las quieren expropiar.

Nuestra querida provincia del Chaco siente el frío como nunca. El golpe que sigue dando la pandemia de coronavirus a las pymes que pese a haberse reconvertido no pueden levantar cabeza, ronda un estado de situación que debe cambiarse radicalmente: el desánimo.

En las provincias del norte argentino, tanto Chaco, como Corrientes, norte de Santa Fé, Formosa y Santiago del Estero, los productores agropecuarios salieron a las rutas el pasado 9 de julio, y a menos de una semana de este acontecimiento, es momento de tomar nota de algunos detalles que no deben repetirse.

Quienes tenemos la posibilidad de recorrer la provincia y hablar con productores agropecuarios, comerciantes, vecinos, docentes, podemos advertir de la incertidumbre por el futuro inmediato que existe.

Lo que nos sucede en la Argentina es asombroso. Nuestra dirigencia, en su mayoría, se ha convertido en una fábrica de discursos. Palabras adornadas que en nada se condicen con la realidad palpable.