
El desafío mayor
Desde hace tiempo el gobierno provincial comenzó a vivir la relación con los movimientos sociales como un problema por resolver.

Director periodístico.

Desde hace tiempo el gobierno provincial comenzó a vivir la relación con los movimientos sociales como un problema por resolver.

Las instituciones tienen dos caras: la que nos dibujan los documentos legales que las crean y la que se les desarrolla en función de su andar cotidiano real. Por eso la institucionalidad del Chaco es tan rica y tan pobre a la vez. Es amplia y diversa, está diseñada en normas que en muchos casos fueron avanzadas para el resto del país, parecen no descuidar ningún derecho ni permitir ningún desliz, pero en los hechos han sido cómplices del derrotero de atraso social y precariedad democrática que nos caracteriza.

Cuando uno se pregunta de dónde vendrá esta capacidad nacional y provincial para el desencuentro, este talento para la división que no es pluralismo sino una superpoblación de confrontaciones que imposibilita cualquier éxito colectivo, es difícil hallar una respuesta.

A comienzos de los ‘90, un Jorge Capitanich todavía veinteañero había sido incorporado al equipo técnico que desde el Ministerio del Interior monitoreaba las gobernaciones como parte del relevamiento constante que la Nación hacía de las provincias. Carlos Menem era el presidente y Domingo Cavallo su ministro estrella.

Hay quienes sostienen que el fútbol es mucho más que un juego y que sus leyes, sus misterios, su abecé y su imprevisibilidad lo convierten en algo demasiado mágico como para que lo consideremos simplemente un deporte.

“Las aves del mismo plumaje vuelan juntas”. Marilín era una niña cuando le escuchó decir esa frase a su padre por primera vez, y no supo exactamente qué significaba aquello. Entonces él, otro día, para ser más claro, le mostró -en aquel firmamento de Sáenz Peña pintado a brochazos- que se trataba de una verdad simple y comprobable.

El presente de la Argentina admite, como siempre, infinitas lecturas. Pero hay pocas posibilidades de equivocarse si decimos que dos de sus características, para millones de compatriotas, son el agobio y la zozobra.

En General San Martín, el volcán entró en ebullición el viernes 11, cuando una pelea en el barrio Los Silos, que alberga a familias qom, hizo que dos patrulleros llegaran e iniciaran la faena de dispersión. Hubo disparos, corridas, ladrillazos, gritos. Cuando el silencio regresó, el cuerpo de Josué Lagos yacía sobre una vereda polvorienta. Ya estaba muerto. Un disparo lo había alcanzado. Su hermana asegura que ni siquiera participaba en los incidentes y que solamente charlaba con un par de chicos más.