
El que se mueve pierde
La seguridad social es un asunto que quema en casi todo el mundo, incluso en los países desarrollados, donde el envejecimiento poblacional va apretando cada vez más las ecuaciones que en otros tiempos permitían un financiamiento holgado de las cajas de jubilaciones. En las naciones subdesarrolladas, como la nuestra, se agregan otras dificultades, como la potente precarización del mercado laboral, que hace que millones de personas no existan para el sistema: ni ahora como aportantes ni en el futuro como beneficiarios.








