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"No hay plata"

La caída del consumo de carne ya es la peor de los últimos 30 años

La falta de dinero en circulación golpea a todos los comercios y dificulta la recuperación de las ventas.

El vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco y propietario del Frigorífico PETE y Carnicería La Esperanza, Julio Augusto, aseguró que la principal preocupación del sector ya no pasa por la importación de carne sino por la fuerte caída del consumo provocada por la pérdida del poder adquisitivo de las familias.

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Asimismo, advirtió que la falta de dinero en circulación golpea a todos los comercios y dificulta la recuperación de las ventas. Sus declaraciones coinciden con el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que reveló que el consumo de carne vacuna cayó un 11,5% durante el primer semestre de 2026, el peor registro de los últimos 30 años.

La carne vacuna disminuyó a un consumo estimado de entre 42 y 45 kilos por habitante al año, muy por debajo de los niveles históricos, mientras el pollo ya lidera el ranking con 51 kilos anuales y el cerdo continúa ganando participación.

También se recurre con mayor frecuencia al pollo por su menor precio. Mientras un kilo de pata muslo cuesta alrededor de $6.000 y un kilo de suprema ronda los $10.000, los principales cortes vacunos mantienen valores considerablemente más altos. Según CICCRA, en los últimos doce meses el precio de la carne vacuna aumentó un 53,6% interanual, frente al 29,9% registrado por el pollo, por lo que el kilo de carne vacuna se encareció un 18,3% más en relación con el pollo. No obstante, durante junio algunos cortes mostraron leves bajas, como el asado (-1,8%), la nalga (-0,9%) y el cuadril (-0,5%).

"No hay efectivo para comprar y la disminución del poder adquisitivo es el problema número uno que tienen todos los comerciantes", sostuvo Augusto. Explicó que, frente al incremento de los gastos familiares, los consumidores restringen sus compras y priorizan los alimentos más económicos. "La gente va dejando cosas de lado de acuerdo con lo que le permite el bolsillo. Es un problema económico y tendrían que mejorar un poco los salarios para que el consumo vuelva a reactivarse", afirmó. El informe de CICCRA respalda ese escenario al señalar que el consumo per cápita cayó a 47 kilos anuales por habitante, 4,2 kilos menos que un año atrás.

Respecto de las alternativas frente a la crisis, Augusto reconoció que muchos hogares reemplazan parte del consumo de carne vacuna por pollo o cerdo, aunque considera que se trata de una sustitución parcial. "La gente se vuelca por el pollo o por el cerdo, pero la carne de vaca se come siempre; es un alimento básico de la canasta familiar", señaló.

Finalmente, remarcó que el sector también enfrenta otro obstáculo importante: "La presión impositiva es impresionante y es otro de los problemas más grandes que tienen hoy los comerciantes".

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