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Conicet

Hay 375 investigadores en riesgo de despido ante el vencimiento de sus becas

El próximo 31 de julio vence el plazo para otorgar prórrogas que extiendan las becas posdoctorales de 375 investigadores que ya han completado su formación. Estos científicos se encuentran en situación de incertidumbre laboral debido a la demora del Conicet en resolver los concursos para la Carrera de Investigador Científico, a los cuales los becarios se habían postulado.

Durante junio y principios de julio se registraron dos grandes movilizaciones que lograron visibilizar el conflicto en los medios de comunicación nacionales e internacionales. La primera acción, el 17 de junio, consistió en un encuentro de investigadores con miembros del directorio del CONICET en el piso 11 del edificio central. La segunda, el 1 de julio, incluyó un corte de la avenida Santa Fe que derivó en la intervención de fuerzas policiales. Tras esa protesta, una asamblea convocada por ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) votó por unanimidad preparar la toma del Polo Científico hasta obtener las prórrogas.

CNEA Conicet

El 10 de julio, en una asamblea abierta virtual convocada por el colectivo de becarios amenazados de despido, la moción por la toma volvió a ser aprobada. Sin embargo, la conducción de ATE y la agrupación Jóvenes Científicos Precarizados (JCP) se abstuvieron de respaldar esa medida.

Estrategias divergentes en la movilización del 15 de julio

Durante la movilización al Polo Científico del miércoles 15 de julio, la conducción sindical optó por orientar la protesta hacia canales institucionales y parlamentarios. Bajo la consigna "Venite a jugar el partido decisivo", ATE-Conicet —cuyo frente está integrado por las agrupaciones Patria Grande y Razón y Revolución— organizó actividades que se diferenciaron de las propuestas por los investigadores afectados.

Según el relato de los becarios, ellos comenzaron la concentración a las 8 de la mañana, colocaron pasacalles y pegaron carteles en el edificio del Conicet. La conducción de ATE-Conicet, en cambio, se hizo presente a las 10 de la mañana.

La movilización reunió a más de 200 personas. El sindicato montó un acto en el que participaron diputados —entre ellos Adriana Serquis, Julia Strada, Juan Marino (del peronismo) y Néstor Pitrola (del FIT-U)—, exfuncionarios del gobierno de Alberto Fernández y representantes del INTI y la CNEA. Los legisladores propusieron canalizar la protesta a través del Parlamento y anunciaron una conferencia de prensa para agosto, una vez que los becarios ya hubieran perdido sus prórrogas.

ate conicet

Tensiones en el lugar de la protesta

Los becarios señalaron que la presencia de los legisladores impidió cualquier intento de ingreso al edificio del CONICET. Según su versión, cuando la puerta se encontraba abierta y un grupo de manifestantes se agolpaba en la entrada, los diputados se interpusieron formando una suerte de cordón humano.

Asimismo, los legisladores intentaron convencer a los manifestantes de que levantaran el corte de la calle Godoy Cruz y propusieron ocupar únicamente un carril. Finalmente, bajo la presión del sindicato, se realizó una vuelta manzana simbólica por las calles de Palermo y la acción directa fue desactivada.

Al regresar al Polo Científico, el sindicato convocó a una asamblea —que, según los becarios, les había sido negada horas antes—. En esa reunión, la dirección de ATE-Conicet propuso participar en una eventual marcha de la CGT la semana siguiente, asistir a la conferencia de prensa en el Congreso en agosto y sumarse a una acción en la Panamericana junto a la CNEA. También se programó una reunión cerrada y presencial con los becarios afectados y una nueva movilización al Polo para fines de julio.

Posturas encontradas sobre el rumbo del conflicto

El conflicto evidencia dos enfoques distintos para encarar la situación. Por un lado, la conducción sindical y los espacios políticos que la acompañan —peronistas, progresistas y el FIT-U— han impulsado estrategias institucionales y parlamentarias. Sostienen que es necesario preservar las relaciones con las autoridades del Conicet para evitar una intervención más profunda del gobierno nacional en el organismo.

Por otro lado, los becarios afectados y las corrientes que los respaldan consideran que esa vía ya se ha mostrado insuficiente en conflictos laborales recientes. Señalan como ejemplos los casos de FATE —donde, a su juicio, la apuesta por una ley de ocupación transitoria frenó la toma de la fábrica— y el estancamiento de las protestas universitarias, donde la relación entre sindicatos y autoridades educativas habría actuado como un freno a la acción directa. En ese marco, defienden la necesidad de recurrir a métodos como cortes, piquetes y tomas de edificios para presionar al Conicet.

Un escenario sin resolución

Con el vencimiento del 31 de julio cada vez más cercano, la situación sigue abierta. La decisión final depende de si las autoridades del Conicet otorgan las prórrogas o si, por el contrario, los 375 investigadores quedan desvinculados. Al mismo tiempo, la capacidad de las distintas facciones del sector científico para acordar una estrategia común será determinante para el desenlace del conflicto.

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