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El IPCVA en la mira de Sturzenegger

Duro cuestionamiento de Marcelo Longoni a la reforma

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) es el centro de una nueva polémica política y sectorial.

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   El gobierno nacional, a través del ministro Federico Sturzenegger, impulsa un anteproyecto que busca modificar radicalmente su esquema de financiamiento: convertir los aportes obligatorios que realizan productores e industria en contribuciones voluntarias. La medida, presentada bajo el discurso de combatir "privilegios de la casta" y eliminar cargas al sector, desató un fuerte rechazo en la cadena cárnica. Sin embargo, uno de los principales especialistas agropecuarios del país, el periodista Marcelo Longoni, salió al cruce con un análisis profundo que desmonta varios de los argumentos oficiales, a la vez que señala las falencias reales del instituto.

¿Qué es el IPCVA y por qué está en el ojo de la tormenta?

   Creado en 2006 por la Ley 25.507, el IPCVA es un "ente de derecho público no estatal" que se financia con un aporte del 0,07% del valor de la res vacuna a cargo de los productores y un 0,03% a cargo de los frigoríficos. Su objetivo es promocionar la carne argentina en los mercados internos y externos. La propuesta de Sturzenegger apunta a que ese pase deje de ser obligatorio, lo que, en la práctica, significaría la desaparición del instituto al quedar librado a la buena voluntad de sus aportantes.

"El kirchnerismo no tiene nada que ver"

  En declaraciones publicadas en su cuenta de X, Longoni fue contundente al desestimar la narrativa oficial que vincula al IPCVA con una "caja política" del kirchnerismo. "Cabak dice que por culpa del kirchnerismo (al que no pienso defender) perdura este curro que se recarga al precio de la carne. Pero el kirchnerismo no tiene nada que ver", afirmó el periodista, trazando un racconto histórico necesario. Longoni recordó que el IPCVA no nació bajo el gobierno de Néstor o Cristina Kirchner, sino mucho antes. "El IPCVA se pensó en la gestión de Felipe Solá como secretario de Agricultura de Carlos Menem", aclaró, desmintiendo la idea de que se trate de una creación de la última década y media.

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Estructura "anti casta" por definición

   Uno de los puntos más salientes del análisis de Longoni es la naturaleza institucional del organismo. Lejos de ser un feudo político, el IPCVA está diseñado para ser gestionado por los propios actores de la cadena.

   "El IPCVA es, por definición de esa ley, un "ente de derecho público no estatal". Y no podría ser menos casta porque no lo dirigen políticos sino sus propios "usuarios"", explicó. Detalló que su consejo está integrado por nueve miembros, uno por cada una de las entidades que conforman la Mesa de Enlace (Sociedad Rural Argentina, CONINAGRO, Federación Agraria y CRA, que se van intercalando en la representación).

  Longoni subrayó que, pese a la demonización recurrente, el kirchnerismo respetó esa conformación durante sus años en el poder. "El tan temido kirchnerismo solo una vez intentó avanzar sobre los recursos del IPCVA —que en realidad es una caja minúscula para la ambición de sus integrantes—. Fue Guillermo Moreno el que alguna vez planteó que quería reformar el estatuto para incluir representantes de otros sectores, pero no prosperó", puntualizó. El Estado, cabe recordar, tiene un representante designado por la Secretaría de Agricultura y poder de auditoría, pero jamás intervino la mayoría sectorial.

Críticas verdaderas al IPCVA

   Lejos de ser un defensor acérrimo del instituto, Longoni se encargó de marcar las grietas y deficiencias que él mismo ha denunciado durante años. Su oposición al proyecto de Sturzenegger no nace de una conformidad con la gestión actual del organismo, sino de una discrepancia metodológica y discursiva.

   "Soy el primer crítico del IPCVA y de algunas de sus políticas", sentenció. Y enumeró sus reparos: "Le critico que no es del todo transparente con sus gastos, que trabaja más para los treinta frigoríficos exportadores que para provecho de toda la cadena, que ha descuidado el mercado interno, que conserva directores..." Son observaciones severas que coinciden con las quejas de muchos pequeños y medianos productores que sienten que la promoción externa ha opacado el fomento del consumo local.

Discutir de fondo, no "mentir sobre la casta"

   A pesar de sus duras críticas al funcionamiento del IPCVA, Longoni rechaza de plano el camino elegido por el gobierno de Javier Milei. "Yo me opongo a la modificación que propone Sturzenegger no porque esté de acuerdo con lo que ha hecho el IPCVA todo este tiempo. He sido muy crítico", reiteró. Su objeción central es política y discursiva: "Me parece muy infeliz que en vez de discutir cómo mejorar la promoción de la carne argentina, mintamos sobre la casta y esas cosas".

   Para el periodista, el debate de fondo debería girar en torno a cómo optimizar los recursos, cómo transparentar la ejecución presupuestaria y cómo equilibrar la balanza entre la promoción exportadora y el abastecimiento y fomento del mercado interno. En lugar de eso, el gobierno opta por un argumento de manual ideológico que, en su opinión, desconoce la historia y la naturaleza del ente, y que terminaría dinamitando una herramienta de promoción internacional que, a pesar de sus fallas, ha posicionado a la marca "Carne Argentina" en el mundo.

   El futuro del IPCVA es incierto. Mientras el sector agropecuario se moviliza para evitar la reforma, las palabras de Longoni dejan sobre la mesa una paradoja: el instituto necesita cambios profundos, pero la receta de la motosierra voluntaria, aplicada sin debate técnico y bajo una etiqueta política equívoca, podría terminar matando al paciente en lugar de curarlo.

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