Por qué perdimos la final
Señor director de NORTE:
A poco tiempo del cierre del mundial y con los últimos reflejos del festejo del subcampeón, mi mente —que vivió desde chico el fútbol— se queda maquinando en cuál hubiese sido un mejor camino en la final contra España.
Fue claro para mí, desde que vi salir a los jugadores a la cancha, que tenían dejos de cansancio en lo que a sus expresiones faciales respecta.
Eso se confirmó para mí al verlos replegados al principio del partido. Luego, en los llamados "avances" o "aproximaciones" encontraron una resistencia severa de parte de España. Como jugador de una liga de veteranos puedo decir que es en ese momento cuando uno da cuenta de la profundidad del río en el que está.
Ahí reside la diferencia entre jugadores y periodistas, en mi opinión, que no siempre logran divisar esos pormenores, si se los puede llamar así. Vale también escuchar las palabras de Diego Latorre para comprender la problemática que presenta a cualquier ofensiva un equipo bien parado atrás.
En la parte técnica, cuando los jugadores rivales se abroquelan atrás, el consejo es aproximarse tocando en corto, una cuestión que la selección argentina intentó sin éxito.
También pudimos ver desatenciones en la defensa en el único gol del partido, defensa que sabíamos —desde un principio— que no estaba bien.
Creo que este equipo sin dudas nos dio sobradas alegrías como campeón y subcampeón, pero debería seguir mejorando donde puede mejorar y también revisar conductas poco profesionales como la de Paredes al finalizar el encuentro, generando conflictos que nos derivarán a sanciones seguramente.
IVÁN BRANCO CAPITANICH
RESISTENCIA
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