"Cada vez somos más débiles", alertó el presidente de Industriales Panaderos
Desde el sector advirtieron que las panaderías atraviesan ventas en retroceso, costos en alza y dificultades para sostener la actividad.
En el Día del Panadero, que se conmemoró el martes, el presidente del Centro de Industriales Panaderos del Chaco (CIPCH), Alejandro López, describió el complejo panorama que atraviesa el sector en la provincia. El dirigente sostuvo que las ventas registraron una fuerte caída durante este año, producto de la retracción del consumo y de factores estacionales, y aseguró que muchas panaderías enfrentan serias dificultades para sostener su actividad frente al incremento permanente de los costos y la pérdida de rentabilidad.
Competencia desleal
López afirmó que "uno de los mayores problemas que enfrentan las panaderías formales es el crecimiento de la competencia desleal". Explicó que numerosos vendedores ambulantes, emprendimientos informales y comercios que operan desde domicilios particulares comercializan productos "sin controles bromatológicos, sin pagar impuestos y, en muchos casos, con trabajadores no registrados, lo que les permite ofrecer precios considerablemente más bajos".

Según indicó, esa diferencia de costos coloca en una situación de desventaja a los establecimientos que cumplen con todas las obligaciones laborales, fiscales y sanitarias. En ese contexto, señaló que "la única estrategia posible para conservar clientes es apostar por la calidad de los productos y una buena atención", aunque reconoció que "cada vez son menos los consumidores que pueden priorizar esos aspectos frente al precio".
El precio del pan
Respecto del valor del pan, López recordó que el último incremento se aplicó hace más de un mes y adelantó que "la comisión directiva del CIPCH analizará en los próximos días la necesidad de una nueva actualización". Si bien evitó confirmar una fecha, reconoció que la evolución de los costos será determinante para definir futuros aumentos.

El dirigente remarcó que el sector viene soportando fuertes incrementos en materias primas, energía y transporte, mientras la caída del poder adquisitivo limita la posibilidad de trasladar esos costos al precio final. Esa combinación, sostuvo, genera un escenario cada vez más difícil para las panaderías de barrio, que deben afrontar mayores gastos con un consumo que continúa debilitándose.
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