
El interior espera que el impacto no sea tan duro
La muerte de un ser humano es algo solemne, que paraliza. Lo ocurrido con el médico terapista Miguel Duré del hospital Perrando, con el comisario René Pogonza en El Sauzalito, y ayer con la enfermera Mónica Moyano, de quien los médicos de la UME Juan Marcelo Gallovich y Fabián Acevedo escribieron que era “una excelente profesional y mucho mejor persona, que siempre tenía una sonrisa para ofrecer”, muestra la imagen que los “soldados” de la trinchera sanitaria y de seguridad, están siendo golpeadas por la pandemia del coronavirus.








