¿Qué está pasando con la Orquesta Sinfónica del Chaco?
Carta abierta a la comunidad
Señor director de NORTE:
Quienes integramos la Orquesta Sinfónica del Chaco nos dirigimos a la comunidad chaqueña porque sentimos la necesidad de hacer pública una situación que nos preocupa profundamente y que, entendemos, también debería preocupar a toda la comunidad.
Nuestra Orquesta es patrimonio cultural de todos los chaqueños. Durante décadas, sus músicos hemos trabajado para sostenerla, llevar música a nuestra comunidad y representar culturalmente a nuestra provincia.
Hoy, sin embargo, la Orquesta atraviesa una situación de grave deterioro artístico, institucional y laboral. Y creemos que la sociedad tiene derecho a saberlo.
Una conducción que está deteriorando la calidad artística. Consideramos que quien actualmente se encuentra a cargo de la dirección no cuenta con la formación específica ni con las competencias necesarias para ejercer la dirección de una orquesta profesional.
Esto se refleja en ensayos poco productivos, falta de indicaciones musicales claras y situaciones de inseguridad durante los conciertos que terminan afectando el resultado artístico.
Nos preocupa ver cómo una institución con la trayectoria de la Orquesta Sinfónica del Chaco va perdiendo calidad y oportunidades de crecimiento.
Autoritarismo y miedo. También denunciamos una modalidad de conducción que consideramos autoritaria e intimidatoria.
La Comisión Artística fue desplazada hasta llegar a su disolución, concentrándose las decisiones en la dirección. La no renovación del contrato de un compañero, sin previo aviso ni apercibimiento, generó un clima de temor entre los trabajadores.
Existen además situaciones que son percibidas como amenazas o intimidaciones hacia músicos contratados y refuerzos. Incluso se han utilizado las propias indicaciones de los ensayos para descalificar a personas, en lugar de emplearlas como herramientas para mejorar musicalmente.
No se permite opinar. En una orquesta, el diálogo entre músicos y dirección debería ser fundamental. Sin embargo, se ha restringido la posibilidad de expresar opiniones, propuestas o inquietudes, tanto musicales como organizativas.
Se han minimizado o ridiculizado planteos realizados por los trabajadores y, en reiteradas oportunidades, se ha manifestado que los músicos no tenemos derecho a opinar. Esto genera un clima de silencio y temor que resulta incompatible con el trabajo artístico colectivo.
Presiones a través de otros trabajadores. Nos preocupa especialmente que la conducción involucre al personal administrativo y al personal técnico y de apoyo, incluidos utileros, para transmitir presiones, generar temor o amedrentar a músicos de la Orquesta.
No queremos que otros trabajadores sean utilizados como instrumentos de presión dentro de la institución. Esto profundiza la división y el clima de miedo que actualmente existe.
Desorganización y falta de comunicación. También existen serios problemas de organización. Se comunican conciertos, repertorios, refuerzos y otras decisiones importantes de manera tardía o discrecional.
Se suspenden ensayos a último momento y se modifican horarios sin consultar previamente a los trabajadores. Mientras tanto, hemos visto una importante disminución del público en nuestros conciertos, producto, entre otras causas, de una difusión insuficiente y del deterioro de la calidad artística.
Se están perdiendo oportunidades. Una orquesta necesita capacitación, intercambio y crecimiento permanente. Sin embargo, en distintas oportunidades la información sobre cursos y capacitaciones no fue comunicada a tiempo o se desalienta la participación de los músicos. También se ha impedido la participación junto con la Orquesta de directores de reconocida trayectoria que se ofrecieron a trabajar gratuitamente.
Son oportunidades de aprendizaje y crecimiento que una institución como la nuestra no debería perder.
¿Y qué hacen las autoridades? Esta es quizás una de nuestras mayores preocupaciones. Hemos planteado estas situaciones y, sin embargo, las respuestas de las autoridades no han estado a la altura de la gravedad de lo que está ocurriendo.
Además, consideramos que no se estaría dando cumplimiento a la Ley Provincial 1691-E, particularmente a lo establecido en su artículo 2 respecto de la idoneidad y del ingreso por concurso para ejercer la dirección de la Orquesta.
No estamos hablando solamente de una diferencia de criterios. Estamos hablando del funcionamiento y del futuro de una institución cultural que pertenece a todos los chaqueños.
No queremos que la Orquesta desaparezca.
No hacemos pública esta situación para atacar a una persona. La hacemos pública porque queremos defender a la Orquesta Sinfónica del Chaco.

Queremos seguir trabajando.
Queremos hacer música.
Queremos recuperar el nivel artístico, volver a crecer, formar nuevos públicos y ofrecer a los chaqueños una Orquesta de la que podamos sentirnos orgullosos.
Pero para eso necesitamos una conducción idónea, respeto, diálogo, participación, organización y el cumplimiento de las normas que regulan nuestra institución.
Por eso hacemos un llamado a las autoridades y también a toda la comunidad chaqueña: la Orquesta Sinfónica del Chaco es de todos.
No permitamos que el deterioro, el miedo y la falta de respuestas terminen destruyendo una institución que llevó durante décadas la música y la cultura del Chaco a nuestros escenarios.
Queremos una orquesta viva, profesional, respetada y en crecimiento.
Queremos seguir haciendo música para el Chaco.
Firman: INTEGRANTES DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DEL CHACO
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