Casi el 80% de las economías regionales en alerta
El tradicional semáforo de Coninagro, que mide mensualmente la evolución de 19 actividades productivas, arrojó un diagnóstico alarmante: 8 sectores permanecen en rojo, 7 en amarillo y solo 4 en verde. Esto significa que casi el 80% de las economías regionales atraviesan una situación crítica o de alto riesgo.

El problema no se limita a la fuerte caída del consumo interno. Detrás de esta crisis confluyen múltiples factores: la brecha entre los precios que reciben los productores y los de venta final, los altos costos locales —especialmente de insumos, servicios, combustibles y cargas fiscales— y la creciente competencia de productos importados. A ello se suman la reducción, desfinanciamiento y privatización de organismos públicos que asistían a pequeños y medianos productores, así como la falta de créditos flexibles.
Las estadísticas oficiales muestran que las economías regionales exportaron un 21% más que el año pasado, lo que podría sugerir una bonanza. Sin embargo, esa realidad es solo para un porcentaje minoritario de unidades productivas. Para quienes comercializan exclusivamente en el deprimido mercado interno, la situación es casi opuesta.
Los dos sectores más castigados
La vitivinicultura es el caso más crítico: acumula 41 meses consecutivos en rojo y permaneció en situación crítica durante más del 72% del período relevado. La crisis se agravó por la caída histórica del consumo interno (menos de 16 litros per cápita), la baja del 8% en el volumen cosechado, los precios de la uva por debajo de los costos de producción y la desregulación del sector. Este escenario generó el cierre de más de 2.000 viñedos, sobre todo en La Rioja.
La yerba mate también atraviesa un escenario complejo, con 26 meses consecutivos en rojo. Los pequeños yerbateros enfrentan una crisis que afecta a unas 50.000 familias rurales. Los costos de producción superan ampliamente los ingresos: en Misiones y Corrientes se paga entre $80 y $260 por kilo de hoja verde, mientras que producirla cuesta cerca de $435.

Competencia importada y pérdida de participación
En sectores como la yerba mate, las hortalizas, la avicultura y el algodón, la competencia de importados adquiere especial relevancia. La mandioca, el sector porcino y la actividad forestal mantienen balanzas comerciales deficitarias.
Otro indicador preocupante es la pérdida de participación del productor en el precio final. En mayo, solo 4 de 11 productos seleccionados registraron una porción superior del precio final a sus promedios históricos. Los casos más graves son la yerba mate y el vino: el productor percibe apenas el 13% del valor de venta al consumidor, muy por debajo del 25% y 24% de un año antes.
El escenario refleja una realidad dual: mientras el sector exportador consolida su inserción internacional, buena parte de las economías regionales enfrenta problemas estructurales de rentabilidad, competitividad y acceso a mercados que explican por qué 8 actividades permanecen en situación crítica.
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